Salah llora
Mohamed Salah, llorando tras lesionarse en la final de la Champions. EFE

El corazón de todo un país se paró cuando, en la pasada final de la Champions, Salah se retiró entre lágrimas lesionado en un hombro. La posibilidad de que el jugador del Liverpool se perdiera el Mundial desoló a Egipto, una nación a la que ahora le toca estar pendiente de cuándo podrá debutar su gran estrella. Se perderá, salvo milagro, el debut el 15 de junio ante Uruguay y se reza para que esté en la segunda jornada.

Y es que en los Faraones todo empieza y acaba en Salah. Quizás sea la selección con más dependencia de un jugador, mayor incluso que la de Argentina con Messi o la de Portugal con Cristiano. El delantero red marcó más del 70% de los goles de su selección en la fase de clasificación, entre ellos el decisivo en el último minuto ante el Congo que dio el billete a Rusia.

Si Salah llega, soñar está permitido para Egipto. En uno de los grupos más débiles del Mundial, con el equipo anfitrión, Uruguay y Arabia Saudí, lograr una histórica clasificación para los octavos de final no suena para nada descabellado.

Al frente del barco egipcio está un viejo conocido de la afición española, el argentino Héctor Cúper. Conocido por formar equipos sólidos y por sacar gran rendimiento a equipos sin demasiado nombre, deberá aportar la experiencia que le falta a un grupo de jugadores que, en su grandísima mayoría, carecen de ella.

La estrella: Mo Salah

Su temporada ha sido tan brillante que su nombre ha sonado para destronar al dúo Cristiano-Messi en el próximo Balón de Oro. Rapidísimo, con gran visión de juego y una zurda exquisita, este año ha completado sus enormes cualidades con el bien más preciado, el gol: 44 en 52 partidos.