Saúl
Saúl celebra un gol ante Italia en las semifinales del Europeo sub-21. EFE

El centrocampista del Atlético de Madrid Saúl Níguez se ha convertido en la sensación del Europeo sub-21, el motor que ha guiado a la Rojita hasta la final y el jugador de moda en el fútbol continental. 

A sus 22 años no le faltan pretendientes, Barça y PSG entre ellos, pero Saúl, fiel a sus colores, solo piensa en estrenar el Metropolitano con el club colchonero. "El Atleti apostó por mi desde muy pequeñito y solo quiero devolverles la confianza. Soy feliz y las cosas van a seguir igual", ha zanjado.

Nacido en Elche en el seno de una familia de futbolistas, su ADN estaba programado para llegar a la élite del balompié.

Su padre, José Antonio Ñíguez, llegó a jugar en Primera con el Elche, el equipo donde empezó Saúl y cuyo escudo aún lleva tatuado en un brazo.

Su padre y sus dos hermanos mayores también han sido o son profesionales del balónY sus dos hermanos mayores también son profesionales del balón: Jony, el primogénito de la familia Ñíguez, acaba de fichar por el Mallorca y Aaron, el mediano, ganó una Liga escocesa con el Rangers y esta temporada ha estado a un paso de ascender a Primera con el Tenerife. Sin embargo, el crack de la familia era el benjamín, Saúl.

A los 11 años dejó su Elche natal y a su familia para incorporarse a la cantera del Real Madrid, el archienemigo de su actual equipo. Pero apenas vistió de blanco un año porque, como ha reconocido en varias entrevistas, lo pasó mal. "Me robaban las botas y la comida", recuerda.

Y aunque dejar el Real Madrid puede ser una experiencia traumática para un niño, Saúl encontró consuelo en el Atlético, donde ingresó al año siguiente como cadete. Desde entonces, ha sido su casa.

Saúl ya lleva tres temporadas siendo un pilar fundamental en el Atlético de Simeone y ha marcado goles, algunos auténticas obras de arte, fundamentales para su equipo, especialmente en la Champions.

La pasada temporada, por ejemplo, le dio el pase a semifinales en Leicester (1-1) y hace dos firmó un golazo clave ante el Bayern en la ida de semifinales (1-0).

Pero Saúl es un crack discreto, de esos que aparecen cuando se les necesita, pero que suelen vivir a la sombra. Griezmann o Koke acaparan más titulares en el Atlético, algo así como lo que le ocurría a Iniesta en el Barça de Messi y Xavi.

Pero en la sub-21, Albert Celades le ha dado más libertad en el campo, juega más cerca del área y ha explotado su faceta goleadora: lleva 5 tantos y es el Pichichi del Europeo. Saúl brilla más que nunca.