Un soberbio Carlos Sastre gana en Alpe d'Huez y se viste de líder en el Tour

Carlos Sastre, nuevo líder del Tour de Francia 2008 tras la etapa de Alpe d'Huez (EFE)
Carlos Sastre, nuevo líder del Tour de Francia 2008 tras la etapa de Alpe d'Huez (EFE)
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Las 21 curvas del Alpe d'Huez, la montaña de los holandeses, consagraron la regularidad de un corredor de 33 años que se ha mostrado como el más fuerte cuando el asfalto de este Tour de Francia ha mirado hacia el cielo. Y es que Carlos Sastre, corredor nacido en Madrid y abulense de adopción, logró su segunda victoria en un Tour (la anterior fue en 2003) en la decimoséptima etapa de la presente edición, que separaba la localidad de Embrun y la cima del mítico puerto alpino. Pero también se convirtió en el nuevo líder del Tour, y lo hizo con una lección de la perseverancia de la que ha hecho gala sobre la bicicleta durante toda su carrera.

No había pasado absolutamente nada ni en el Col du Galibier ni en el Col de la Croix de Fer, los dos aperitivos montañosos previos al último puerto. Ningún movimiento importante entre los favoritos que generó cierto pesimismo sobre el futuro de la última gran jornada de montaña. Una ocasión desaprovechada por los escaladores para alejar a un Evans que ha mostrado debilidad, pero que se ha mantenido como un claro aspirante con pérdidas prudenciales de tiempo. Eso sí, el CSC, como en los días precedentes, demostraba su poderío tirando del pelotón.

Un ataque desde el comienzo

Con dos secundarios abriendo carrera, el eslovaco Velits (Milram) -el último exponente de un cuarteto que se colgó la etiqueta de "la fuga buena del día"- y el francés Pineau (Bouyges), el grupo de los favoritos llegó a los pies del Alpe d'Huez y sus pendientes medias del 8 %. No hubo tiempo ni para marcajes. Según empezó la ascensión, arrancó Sastre con fuerza. Le siguió Menchov (Rabobank). Tras ellos, el vacío. Evans, con la gasolina justa, respondió y neutralizó el primer envite de Sastre. Al segundo, inmediato y seco, no salió nadie. Quedaban más de diez kilómetros para la meta.

Giró la cabeza para atrás Evans, Menchov le devolvió la mirada, Kohl estaba sin cobertura y esta guerra no iba ni con Valverde ni, teóricamente, los hermanos Schleck: Andy, el gregario, y Frank, amarillo hasta hoy. Sastre fue abriendo hueco. Dieciocho segundos. Veinte. Treinta. Kohl tomó el mando y descolgó a Menchov, que parecía desfallecido con toda la subida por delante. El ruso, sin embargo, fue de menos a más y salvó el día. A Kohl le echaron un cable los hermanos Schleck. Incomprensible. Compañeros de Sastre en el CSC, los dos luxemburgueses revolucionaron el grupo con constantes tirones a los que respondían bien Evans y Valverde.

Carlos Sastre, ascendiendo al Alpe d'Huez en el Tour 2008 (REUTERS).

Con 8,5 kilómetros por delante, Sastre ya era líder virtual del Tour pese a los tirones de la familia Schleck. Sentado sobre su bici, agarrado arriba, el madrileño pedaleaba apretando los dientes, sabedor de la importancia de cada metro. Ignoraba el descontrol del grupo de favoritos. Llegó Bjarne Riis, director del CSC, dio dos voces y los Schleck dejaron de tensar y destensar.

Evans, obligado a dar la cara

Fue cuando Evans se vio obligado a tomar las riendas en primera persona, aunque se aprovechó de los ataques de Vandevelde o Valverde para no dar la cara. Pero Sastre seguía abriendo su hueco; su etapa era otra. Constancia. Entrega. Se aferró a una brecha de dos minutos a tres del final. La etapa y el amarillo eran para él.

Atrás, pasado el último kilómetro, saltaron el asturiano Samuel Sánchez (Euskaltel) y Andy Schleck, que llegaron a 2' 03". Sastre aventajó en la meta de Alpe d'Huez con dos minutos y trece segundos de margen sobre el grupo de Valverde -que entró en meta cuarto- y el anterior líder, Frank Schleck y un par de segundos más sobre el australiano Evans y el ruso Menchov.

Ahora, en la general, Sastre es primero con 1' 24" sobre su compañero Frank Schleck, 1' 33" sobre el austriaco Kohl y 1' 34" sobre el australiano Cadel Evans. Valverde es séptimo, a 5' 35" del nuevo líder. Las preguntas se hacen inevitables. ¿Podrá Sastre defender el jersey amarillo hasta París? ¿Será suficiente su ventaja sobre Cadel Evans, un hombre que vuela contrarreloj, en los 53 kilómetros cronometrados del sábado?

De momento una cosa es segura: Carlos Sastre ha logrado el jersey amarillo, el segundo español que lo porta este año. Su web, minutos después, explotaba como lo hacían los cohetes en las calles de El Barraco (Ávila), el pueblo de su padre, Víctor, donde se crió ciclísticamente. "Límite de conexiones superada. Actualmente esta página está sirviendo demasiadas peticiones simultáneas.Por favor, vuélvalo a intentar pasados unos minutos", decía su web. El gran día de Sastre.

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