Santiago Solari.
Santiago Solari. EFE

Los dos triunfos consecutivos del Real Madrid en Liga (frente a Betis y Sevilla) han dividido al Santiago Bernabéu. Por un lado, hay un sector crítico del madridismo con respecto al juego del equipo, que considera que aún está lejos del nivel que puede ofrecer su plantilla, pero en el polo opuesto hay otros que creen que las decisiones de Solari están sentándole bien a un equipo que estaba demasiado acomodado.

El gran pulso que ha decidido lanzar el técnico argentino ha sido a dos de los jugadores más importantes del equipo blanco en los últimos años: Isco y Marcelo. Ninguno de los dos están siendo titulares, y esos seis puntos sobre seis ha provocado que muchos crean que es algo que le ha venido bien al equipo.

Frente al Sevilla, además, Reguilón fue un gran recurso defensivo contra la velocidad de Jesús Navas, que en esta mitad de temporada se ha mostrado como uno de los jugadores más dañinos de toda la liga española, y el canterano le ha controlado constantemente, una de las claves del buen partido blanco.

En el ataque, el Real Madrid no ha tenido facilidad para hacer goles –de hecho han tenido que ser Modric y Casemiro los que abrieran la lata-, pero aún así no se ha echado demasiado de menos a Isco, que jugó el tramo final del encuentro, de cara a producir ocasiones.

Solari al menos ha conseguido a estas alturas que haya dos corrientes de opinión enfrentadas; una que considera que los mejores talentos del equipo tienen que entrar en circulación para creer en ganar algún título, y otra que defiende que la apuesta por jugadores de perfil más bajo como Reguilón o Lucas Vázquez está dándole más ritmo e intensidad al equipo, y que ese es el camino correcto.