Ronda Rousey
Ronda Rousey, en acción durante uno de sus combates. Instagram Ronda Rousey

Wrestlemania es una de las grandes citas del calendario deportivo americano. La edición número 34, que se celebra este domingo en Nueva Orleans (Louisiana), tendrá una protagonista muy especial: Ronda Rousey. La reina destronada de la UFC firmó en febrero un contrato con World Wrestling Entertainment (WWE) y escenificó su llegada al circo expulsando de un ring a Triple H, al que se enfrenta este domingo en una de las peleas pactadas del programa. Rousey, que en los últimos años ha disfrutado del cartel de "mujer más fuerte del mundo", formará pareja con Kurt Angle para enfrentarse al dúo formado por Stephanie McMahon y el mencionado Triple H. Tras el roce entre ambos, Rousey ha sido rebautizada como "la mujer más mala del mundo".

Retirada repentina

La vida de Rousey ha dado muchas vueltas. El judo fue su válvula de escape desde que, con once años, decidió emular a su madre —la primera mujer estadounidense en ganar un campeonato del mundo— y hasta dejó el instituto para dedicarse de lleno a entrenar. "Mi madre solía saltar sobre mí cada mañana para aplicarme una palanca de brazo y obligarme a salir de la cama", contó en su día. Con 17 años se convirtió en la judoca más joven de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y en Pekín 2008 se convirtió en la la primera mujer estadounidense en conseguir una medalla olímpica en su deporte: bronce.

Aquí llega el giro de guion: saturada, Rousey dejó el judo. Empezó a trabajar como camarera. Cuando no le quedaba suficiente dinero para pagar un alquiler, dormía en el coche. Por suerte para ella, las Artes Marciales Mixtas acudieron al rescate.

Un fenómeno en la UFC

Entonces las MMA sólo eran el embrión del espectáculo que hoy conocemos, que precisamente creció en paralelo al fenómeno Rousey. Acostumbrada a entrenarse con hombres a diario, despachaba sin despeinarse sus primeros combates, lo mismo los amateurs que los profesionales. Su éxito convenció a Dana White, presidente de la UFC, para apostar por una división femenina. Rousey llegó invicta a la UFC: seis combates y seis victorias, todas liquidadas en el primer round. La duración de sus cuatro primeros combates sumó sólo dos minutos y ocho segundos.

Rousey obtuvo 12 victorias y 2 derrotas en la UFC; estas dos, en sus últimos combates, ante su compatriota Holly Holm y la brasileña Amanda Nunes. La primera le arrebató el título; la segunda puso punto final a su carrera allí. Ahora, una vez más, Ronda Rousey se reinventa.