El Estadio Santiago Bernabéu será la sede del partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores 2018, entre River Plate y Boca Juniors.Tras la reunión del Tribunal de Disciplina de la Conmebol en Asunción (Paraguay) y la confirmación de que la final se disputaría (Boca pedía su suspensión), el feudo madridista ha sido el elegido para la disputa del encuentro que decidirá al campeón de Sudamérica. El partido se celebrará 9 de diciembre a las 20:30 (hora peninsular española).

Según adelantó La Sexta, el Real Madrid había dado luz verde a acoger el partido, primer Boca-River que se juega fuera de Argentina. La decisión contó desde el principio con el beneplácito de la FIFA, la Real Federación Española de Fútbol y la Conmebol, organizadora del torneo.

Tras decidir que el partido se disputaría el 8 o 9 de diciembre fuera de Argentina, faltaba aún por conocer el escenario. La decisión se tomó este jueves en Asunción (Paraguay). La opción de Madrid se impuso sobre otras como Doha, con Qatar (patrocinador de la Libertadores a través de Qatar Airways) que estaba dispuesto a pagar 14 millones de euros.

El Real Madrid y Delegación de Gobierno se reunieron para detallar el dispositivo de seguridad para el partido. En la capital española hay censados unos 100.000 argentinos, a los que se unirán los que viajen con motivo del encuentro. Según el presidente de Conmebol, Madrid es la ciudad fuera de Argentina con más habitantes de ese país. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dio su visto bueno a la disputa del encuentro, además de garantizar la seguridad del evento.

También Ángel Garrido, presidente de la Comunidad de Madrid, se mostró conforme y ha garantizado que, en el caso de celebrarse en la capital, se hará con todas las garantías de seguridad. Además, ha añadido que Madrid está acostumbrado a celebrar este tipo de eventos y ha recordado que acoge el año que viene la final de la Champions League.

El presidente de la RFEF, Luis Rubiales, también aseguró que el fútbol español está "sin duda" preparado para acoger este evento. "Es una gran noticia que hayamos recibido la confianza para acoger la celebración de este histórico partido y haremos todos los esfuerzos que están a nuestro alcance para poder ofrecer tanto a CONMEBOL como a un país hermano como es Argentina unas condiciones óptimas para que disfruten de uno de los mejores partidos del mundo", destacó, en un comunicado.

El partido de vuelta de la final (el de ida acabó 2-2) debía haberse disputado el pasado sábado en el Estadio Monumental de Buenos Aires, propiedad de River Plate. Los graves disturbios en los alrededores del recinto obligaron a suspenderlo. Varios jugadores de Boca Juniors resultaron heridos porque el autobús del equipo fue apedreado, y otros más inhalaron el gas lacrimógeno con el que las fuerzas del orden trató de reducir a los hinchas radicales de River.