Reyes ante el Espanyol
José Antonio Reyes, centrocampista del Sevilla, presionado por Javi López y Joan Verdú, del Espanyol.

El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol (RFEF) ha dejado sin efectos disciplinarios la segunda tarjeta amarilla mostrada al jugador del Sevilla José Antonio Reyes en el partido que el pasado viernes enfrentó a su equipo con el Espanyol en el estadio de Cornellá-El Prat.

La expulsión de Reyes provocó la indignación de Míchel, su entrenador

Reyes, que había visto la primera amonestación en el minuto 32 del encuentro por golpear a un rival con el brazo durante la disputa de un balón, fue expulsado seis minutos después por poner la pelota en juego tras una falta sin permiso del árbitro, César Muñiz Fernández, según el acta redactada por éste.

El Sevilla alegó, sin embargo, que Reyes sí había recibido la autorización del colegiado y que golpeó el balón "sin que mediara ninguna otra señal acústica que contraviniese lo anterior".

Competición, tras analizar las imágenes de la jugada, concluye en su resolución que, en efecto, Reyes "fue inicialmente autorizado para lanzar la falta" y que "no se produjo otra señal acústica del árbitro que contraviniere la autorización anterior".

Al sacar la falta, "el jugador no se apercibió de que el árbitro estaba dialogando con otro jugador y, por tanto, no prestando atención al lanzamiento de la falta", señala el comité, que añade que "existe un error material manifiesto en la apreciación contenida en el acta arbitral, pues Reyes no era consciente de que no tenía permiso para poner el balón en juego"