Mourinho, entrenador del Manchester United.
Mourinho, entrenador del Manchester United. EFE

Jose Mourinho respiró después del triunfo del Manchester United en Turf Moor frente al Burnley. Después de caer con estrépito frente al Tottenham Hotspur en la jornada precedente, en un choque disputado en Old Trafford, con el consiguiente enfado de parte de la grada, el técnico portugués visitaba a un equipo cualitativamente inferior con la exigencia de sacar un buen resultado.

Y lo cierto es que el equipo respondió francamente bien. Mourinho diseñó un plan para contrarrestar las virtudes del siempre ordenado conjunto de Sean Dyche, y se llevó la victoria (0-2) en un encuentro en el que Alexis Sánchez y Romelu Lukaku dejaron su mejor prestación de lo que va de curso. El triunfo no calmó las aguas, sino más bien todo lo contrario, ya que el portugués, como ya ocurriera en el Real Madrid, está generando una brecha entre la afición de los red devils.

Mientras que, por un lado, muchos piden du salida –incluso se puso en marcha un crowdfunding para poder pagar la rescisión de su contrato-, otros se posicionan claramente a favor del portugués y critican abiertamente al presidente del club, Ed Woodward, ya que según ellos no se han cumplido las peticiones de su entrenador en esta ventana de transferencias, después de que, como él mismo revelase, no llegase ninguno de los cinco futbolistas que solicitó para reforzar la plantilla.

El último caso de esta brecha estuvo en el encuentro ante el Burnley, cuando sobre Turf Moor sobrevoló una avioneta -una práctica muy habitual en el fútbol inglés- con un claro mensaje a favor del portugués, recordando una frase que el entrenador luso pronunció sobre Arsène Wenger, al que llamó "especialista en fracasos". "Ed Woodward, especialista en fracasos", rezaba la pancarta. Al término del encuentro Mourinho no quiso echar más leña al fuego; "Woodward ha ganado 0-2 este partido", afirmó, pero la mecha ya estaba prendida tras sus agresivas ruedas de prensa durante la pretemporada.