Regino Hernández
El 'rider' español Regino Hernández, con su medalla de bronce lograda en los Juegos Olímpicos de Invierno. EFE

Hacer algo grande en el deporte es muy difícil. Hacer historia, casi imposible. Días después de escribir su nombre para la eternidad del deporte español, Regino Hernández, que conquistó la medalla de bronce en la prueba de snowboard cross de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018, trata de asimilar la locura que conlleva romper 26 años de sequía. Después, también llegó el bronce de Javi Fernández. "Estos días, si no sé quién me llama, con lo liado que estoy ahora ni cojo el teléfono", comenta el rider ceutí a 20minutos.

¿Mucha locura?
Sí, la verdad es que sí. Estos días en Madrid los estoy aprovechando para hacer todo lo que tengo que hacer antes de bajarme a Málaga con la familia y estar un poco más tranquilo.

¿Ya ha bajado de la nube?
¡Estoy en ella! No he terminado de asimilar lo que realmente significa esta medalla.

¿Y qué significa?
Para mí, mucho. Cualquier persona lo que quiere es dejar su huella en la vida. En mi caso, haber podido dejar mi huella y pasar a la historia del deporte español es increíble.

¿Qué fue lo primero en lo que pensó?
En mi gente, familia, amigos... Toda la gente que me ha apoyado, sobre todo en los momentos duros, cuando hay lesiones, cuando no hay resultados... Esa gente que te ayuda a levantarte y a seguir luchando por lo que uno sueña.

¿Unos Juegos Olímpìcos se preparan de manera distinta?
Cada año nos preparamos de la misma manera, pero unos Juegos sí es verdad que son alg0 distinto. Al ser cada cuatro años tienes más ganas de hacerlo bien. Copas del Mundo hay diez cada año, unas olimpiadas, una cada cuatro. Eso hace que te pongas más nervioso en competición.

¿Le pasó en PyeongChang?
No. No me sentía presionado para nada. Sabía que iba con opciones de medalla, porque estaba haciendo mi mejor año, en el que me sentía muy bien tanto física como mentalmente. Los medios se centraron más en Lucas [Eguibar], y por eso ha sido la competición que más tranquilo he vivido, me he sentido muy cómodo compitiendo.

¿Da rabia que solo se acuerden de uno cuando logra algo grande?
Un poco sí. Hasta que no he conseguido una medalla olímpica no he tenido tanta repercusión como estoy teniendo.

¿Cree que es por tratarse de un, quizá, mal denominado deporte minoritario?
Sí que es verdad que la gente dice eso y yo no lo veo así, porque en España hay mucha gente que practica deportes de nieve, ya sea esquí o snowboard. Lo que yo creo que falta es que la gente se dé cuenta de que se puede vivir de este tipo de deportes y que los padres empujen a sus hijos al mundo de la competición dentro de los deportes de nieve.

En su caso, ¿puede vivir de este deporte o tiene algún plan B?
Me dedico exclusivamente a esto, más que nada porque no podemos tener otro trabajo al pasar tanto tiempo fuera de casa. No vas a ir con el currículum a una empresa y decirles 'aquí te lo traigo pero que sepas que yo casi siempre estoy fuera' (risas). Por suerte, yo llevo un par de años en los que estoy viviendo más o menos de esto, pero sí es verdad que, para vivir del snowboard, o tienes que encontrar buenos sponsors que te apoyen o tienes que ser un rider top y vivir de las becas.

En ese sentido, siempre con la Espada de Damocles sobre la cabeza...
Efectivamente. A nosotros nos dan la beca ADO. Por ejemplo, este año olímpico, nuestra beca depende exclusivamente de las olimpiadas. Si en vez de haber quedado tercero, hubiese quedado en el puesto once, no ganaría ni un euro el año que viene. Ese es nuestro día a día, hacerlo perfecto, sobre todo en los Juegos o en los Campeonatos del Mundo. En los años de Copa del Mundo es más relajada la cosa.

¿Por qué le dio por el snowboard?
Me viene de familia. Hace muchísimos años, en Fuengirola mi familia abrió una tienda de deportes extremos y, entre otras muchas cosas, vendíamos materiales de snowboard. Como no sabía lo que era, y con el objetivo de dar buen servicio a los clientes, mi padre empezó a practicar con los materiales de este deporte. Tanto que se enganchó a la nieve. También mi madre y mi hermana. A mí, con 3 años me pusieron mis primeros esquís y con 4, la tabla de snowboard.

¿Tiene un punto de locura?
Sí. La gente se queda extrañada de nuestra modalidad dentro del snowboard. Si alguien ve una sola bajada mía en competición flipa y se queda enganchado. Encima tiene ese punto de que tenemos que estar un poco grillados para practicarlo, pero que la gente no se confunda, todo tiene su técnica.

Encima de la tabla, ¿da tiempo a pensar en algo que no sea la competición?
En competición da tiempo a pensar, pero en cosas que tienen que ver con ella. Nuestras bajadas de poco más de un minuto se nos hacen eternas y en cada momento piensas mil cosas, pero siempre relacionadas con la prueba.

Con este presente inmejorable, ¿le da cierto miedo pensar en el futuro?
No. Ahora mismo solo pienso en laCopa del Mundo, que es lo que viene ahora. Y con el tiempo, a pensar en el Mundial y, por qué no, en los próximos Juegos, que son en Pekín en 2022

¿Qué otras locuras ocultas tiene Regino Hernández?
Cualquier deporte que tenga un subidón de adrenalina me gusta practicarlo. Fuera de lo deportivo, me encantan las motos y tengo mi propia Harley Davidson, y también súper friki de los videojuegos. Paso bastantes horas jugando a la PlayStation, me flipa, tengo una sección de videojuegos importante en casa.

Una curiosidad, ¿por qué le preguntan tanto por la barba?
¡No lo sé! Desde muy pequeño me han gustado las barbas largas y llevo mucho tiempo con ella. Es el rollo motero: pelo largo, barba...

Pero no ha hecho ningún tipo de promesa, ¿no?
Qué va. Ningún tipo de promesa de que cortármela si logro algo ni nada de eso. Al revés, simplemente es mi estilo y me gusta.

BIO Nacido en Ceuta un 25 de julio de 1991, el rider tocó la gloria con su bronce en Boardercross (su especialidad) en Pyeongchang, sus terceros Juegos tras Vancouver ySochi. Ganó una medalla de plata por equipos en el Mundial de Snowboard 2017.