Un récord con disculpa
Haile Gebrselassie celebra con su bandera etíope el récord mundial de maratón que batió ayer. (AP PHOTO).

Detrás de cada hazaña hay una historia. Tras el nuevo récord mundial de maratón de Gebre (2:04.26), batido ayer en Berlín, también.

Harto de ganarlo todo sobre la pista, o quizá porque ya intuía que el voraz Bekele le comía terreno, Haile Gebrselassie, el pequeño atleta nacido hace 34 años en la provincia de Arsi (Etiopía), decidió ampliar su zancada y pasarse al maratón. Era su destino, en los 42,195 kilómetros se había hecho un nombre, cuando a los 16 años ganó el de Addis Abeba sin entrenamiento previo alguno (si por entrenamiento no se concibe correr diez kilómetros todos los días desde los seis años de casa al colegio y vuelta).

Berlín, cita de récords

El sonriente Gebre demostró  ayer el acierto de su elección, tras unos años de resultados menos brillantes de los esperado. Compareció en el maratón de Berlín dispuesto a batir el récord mundial, en posesión del keniata Tergat  en  2:04.55. En las calles berlinesas corre todo aquel que quiera batir plusmarca de la prueba inaugurada por Filípides tantos siglos ha, y Gebre no podía fallar. Lo intentó el año pasado, pero el viento le frustró. Ayer, ni una hoja otoñal sobrevoló el recorrido. «El clima era mejor, había más público en el trayecto y había menos viento», dijo Gebrselassie.

El etíope se quedó sólo a 12 kilómetros del final, él y el reloj, y nadie más, o sí. Entonces surgió de nuevo el viento, esta vez a favor, para echar una mano y acelerar el ritmo de Haile Gebrselassie, que le ganó la batalla al tiempo (2:04.26).

A Gebre todavía le quedó tiempo para ¡disculparse!. «Quiero pedir perdón a la gente por no haber hecho un mejor tiempo», dijo.