Osasuna
Los jugadores de Osasuna festejan su clasificación tras el partido (EFE). Agencias

La jornada simétrica terminó siendo más simétrica que nunca: todo acabó como estaba antes del inicio de los partidos.

El Madrid perdió pero conservó la segunda plaza.

Osasuna hizo sus deberes ante el Valencia (2-1) y mantuvo la cuarta plaza, la última que da derecho a jugar la Liga de Campeones.

Con su victoria sobre un desdibujado Valencia los navarros le hicieron un favor al Real Madrid.

Los merengues quedaron finalmente segundos a pesar de su derrota ante el Sevilla (4-3).

El Madrid podía permitirse el lujo de la derrota siempre y cuando perdiera el Valencia.

Para alivio del madridismo, así fue.

Sin embargo, una derrota siempre es una derrota: triste manera de poner fin a una temporada que ha sido aciaga para el Madrid.

El Sevilla jugó bien y ganó con justicia un partido que empezó perdiendo por 2-0. Pero el equipo de Juande Ramos está en un excelente estado de forma: hoy por hoy es mucho mejor equipo que el Real Madrid y en un abrir y cerrar de ojos le metió cuatro goles en la primera mitad.

El Madrid marcó tres goles pero le pudieron meter ocho. No es una exageración. Los sevillistas, con un Alvés que literalmente se salió, le dieron un baño al Madrid.

Histórico Osasuna

Mención aparte merece Osasuna. Por primera en su historia jugará la máxima competición continental.

Todo un hito para este modesto equipo.

De la mano de Javier Aguirre, que con este partido se despidió de la que fue su casa durante cuatro años (la próxima será, casi seguro, el Atlético de Madrid), Osasuna desplegó un juego vibrante y decidido: sabía que dependía de sí mismo y no quería que su suerte dependiera de otros, sobre todo si ese otro es un equipo tan poco fiable como el Real Madrid.

 Y colorín, colorado esta Liga (casi) se ha acabado.

NOTICIAS RELACIONADAS: