Rafa Nadal, cariacontecido
El tenista balear Rafa Nadal observa el marcador con el rostro serio después de ser eliminado del Masters de Shanghái 2014 tras caer con Feliciano López. DIEGO AZUBEL / EFE

A Rafa Nadal no se le dan especialmente bien las rectas finales de la temporada. Sí, alcanza finales; y sí, sigue merodeando nuevos títulos (pocos años tan pródigos en ese sentido como 2013 o 2009).  Pero en unos últimos años donde sus problemas físicos parecen diversificarse no es tan difícil verle caer en las primeras rondas de los diferentes torneos que afronta tras el estío mientras se muestra más fiable en los compromisos de la primavera con Roland Garros como pivote central. Su último título más allá de agosto se remonta a octubre de 2010, cuando ganó el Abierto de Tokio, de categoría 500.

Hoy por hoy, voy a intentar jugar hasta el Masters. Uno nunca sabe, depende de cómo vayan las cosas. Pero quiero operarme al final de año

Esa dinámica ha vuelto a suceder en 2014, donde Nadal afrontó Wimbledon con cuatro títulos sobre siete finales disputadas (aunque solo pudo ganar a Novak Djokovic  en el torneo parisino después de perder con él en los Masters de Roma y Montecarlo) y, tras caer en la cuarta ronda de la hierba londinese con el australiano Nick Kyrgios, aplazó progresivamente su retorno a las pistas por una dolencia en la muñeca derecha. En el camino quedó la renuncia a la gira americana, donde en 2013 encadenó éxitos en los Masters de Montreal, Cincinatti y el US Open, tres títulos en los que cimentó su retorno al número 1 de Novak Djokovic y que revitalizaron una trayectoria que había sufrido un parón de siete meses, entre el 28 de junio de 2012 (Wimbledon) y febrero de 2013 (Viña del Mar), por culpa de una lesión en el tendón rotuliano de su pierna izquierda, la enfermedad de Hoffa.  

El manacorí cedió la semana pasada en los cuartos de final de Pekín con el eslovaco Martin Klizan y se despidió este miércoles del Masters 1000 de Shanghái en su debut tras ser superado por el toledano Feliciano López: 6-3, 7-6 (6). En la previa se había anunciado que afrontaba el penúltimo Masters 1000 del año con un principio de apendicitis. Una dolencia que necesitaría de una intervención quirúrgica que el tenista balear tiene toda la intención de aplazar. “He hablado con mi médico en España, y hay un montón de riesgo cuando ya te ha pasado una vez. Hoy por hoy, voy a intentar jugar hasta el Masters. Uno nunca sabe, depende de cómo vayan las cosas. Pero quiero hacerlo al final de año. No ahora”, esgrime Nadal tras su derrota en Shanghái.

Nadal, que con su eliminación en Shanghái prolonga su sequía en un torneo que nunca ha ganado (finalista en 2009, semifinalista en 2013, dos eliminaciones en tercera ronda tanto en 2010 como en 2011, una ausencia por lesión) y concretó su despedida del número 2 mundial en favor del suizo Roger Federer, descansará diez días en la Islas de Mallorca antes de encadenar en las dos semanas finales de octubre y la primera de noviembre los torneos de Basilea (categoría 250), París (último Masters 1000 del año) y la Copa de Maestros de Londres. “El año estaba siendo muy positivo hasta esos problemas de muñeca, pero aún nos quedan esos tres torneos”, comenta Nadal.   

En Basilea, torneo gestionado por su amigo Roger Federer y al que ya renunció en 2013 al poco de regresar al número 1 mundial, no compite desde 2004. Pero el curso pasado cuajó buenas actuaciones tanto en París como en la Copa de Maestros, dos títulos que se le resisten a un manacorí que disputó en ellos, respectivamente, una (2007) y dos finales (2010 y 2013). A sus 28 años, siempre crítico con un calendario cargado y lleno de compromisos, Nadal ya ha manifestado en más de una ocasión que  su prioridad es mimar el físico. No dudó en hacerlo en 2012, tras Wimbledon, y acabó llegando un 2013 en el que alcanzó catorce finales (y levantó diez títulos) entre febrero y noviembre. "Ya no tengo 20 años, tengo 28 y medio y necesito tener cuidado con las cosas que estoy haciendo porque lo más importante para mí es ser competitivo el máximo tiempo posible”, esgrime.