Rafa Guerrero, el juez de línea más famoso del fútbol español, se jubila. El Real Madrid-Levante fue la
última vez que Rafa corrió la banda. Tras más de veinte años dedicados al arbitraje, cuelga el banderín el más conocido como "Rafa, no me jodas". Tras de sí deja un rosario de anécdotas que Rafa ha rememorado para el diaro Público. Te ofrecemos algunas de las mejores.

"Penalti y expulsión"

La leyenda de este linier con fama de perfeccionista y escrupuloso hasta el más mínimo detalle empezó el 29 de septiembre de 1997. Fue en La Romareda, en un Zaragoza-Barcelona. "Penalti y expulsión", le dijo Rafa a Mejuto, quien respondió: "¡Joder,Rafa, me cago en mi madre! ¿Penalti y expulsión de quien?" Y Rafa se equivocó de hombre. "Fue el momento con mayúsculas. Creo que habrá un antes y un después de ese partido", recuerda Rafa, al que desde entonces los aficionados recuerdan como "Rafa, no me jodas", si bien esa frase no llegó a pronunciarse nunca.

Expulsó a su padre

Antes de su llegada a la élite, Rafa se bregó en las categorías inferiores. En León, cuando llevaba poco tiempo en el arbitraje expulsó a su padre. "Mi padre era entrenador de un equipo en León y me tocó arbitrarle. Era 1988. Es un hombre temperamental, como yo, y protestó una jugada. Le saqué la segunda amarilla y se fue a la calle. No podía permitirle lo que no le permitía a nadie. Estuvimos casi un mes sin hablarnos, pero al final nos reconciliamos.

Zidane

"¡Qué gran jugador!", recuerda Rafa. "Una vez, por ver una jugada de Zidane, me comí otra. ¡Para matarme!".

La expulsión de Okocha

Enero de 2000. La Copa de Africa se celebra en Nigeria. Rafa es el único blanco. Nigeria y Senegal juegan los cuartos de final y Rafa avisa al colegiado de que Okocha, jugador de Nigeria, le ha propinado un codazo a un jugador senegalés. El árbitro expulsa a Okocha a instancias de Rafa y en el estadio se desata el infierno: invasión del campo, los árbitros intentando llegar a los vestuarios en medio del caos... "No he pasado más miedo en mi vida", asegura Rafa.

La Catedral

"Después de lo de la Romareda estuve un mes en el dique seco. Volví en un partido en San Mamés. Yo estaba como un flan. Salté al campo y la gente empezó a gritar "¡Rafa, quédate!", "¡Rafa, no te vayas!". Impresionante. Nunca lo olvidaré. Nunca me he sentido en ningún campo como en San Mamés".