Gil Manzano suspende el Racing-Real Sociedad
El colegiado extremeño Gil Manzano suspende el partido entre el Racing de Santander y la Real Sociedad tras un minuto de juego. EFE

Los actores, listos. El escenario, preparado, todas las miradas atentas a los calentamientos, las fichas entregadas por los delegados al árbitro (el extremeño Gil Manzano), onces titulares anunciados.... Pero el condicionante necesario para que el fútbol volviera a El Sardinero con normalidad no llegó. El presidente del Racing de Santander Ángel Lavín, Harry, se mantuvo en su puesto y la plantilla cumplió su ultimatum de no jugar la vuelta de su eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey contra la Real Sociedad. Harta de los impagos. Cansada de promesas incumplidas. Y de una deriva total de un Racing en Segunda División B que cinco campañas atrás jugaba en Europa y que ahora, con las taquillas embargadas, intenta distribuir entradas regalándolas con bufandas del club a precios poco adecuados para este género de productos.

El Sardinero recibió el pitido inicial con gritos unánimes de "No se juega" sin representación institucional en el palco

No jugó el partido, aunque los dos equipos sí afrontaron un minuto de juego. Un minuto eterno y emocionante donde tras el saque inicial los jugadores locales se abrazaron en el centro del terreno de juego mientras la Real tocaba en su campo. Un rondo de diez jugadores desplegados en el campo, con once futbolistas abrazados como si estuvieran asistiendo a la haka de los All-Blacks (Nueva Zelanda) de rugby. Un minuto emocionante y triste a la vez bajo un diluvio engalanado por los gritos de la afición cántabra. La Real mandó el balón a la banda y el Racing, a través del capitán Mario (su guardameta) le comunicó al árbitroque renunciaba al saque de banda. "¿Seguros? ¿Estáis seguros?", replicó el árbitro nuevamente al portero y capitán del Racing, Mario Fernández, que asintió para confirmar que no habría partido. Final. Toda una lección de dignidad.

Esta camiseta sí la merecéis”, le gritaban los aficionados de unos de los fondos, que recurrieron al “campeones, campeones” para elogiar y destacar la actitud de su plantel. Un grito que minutos después repetirían, sin querer abandonar las gradas, cuando al filo de las diez de la noche saltó el equipo a calentar. Antes del pitido inicial de Gil Manzano gritó con contundencia "No se juega, no se juega". “Nos hubiera gustado jugar este partido, porque es nuestro sueño el estar en unos cuartos de final… pero es una pena. Sinceramente me esperaba que no iba a haber dimisiones, sabemos qué persona es el presidente”, manifestaba a pie de campo Mariano, autor del gol ante el Almería que metió al Racing en los cuartos.

“Es una pena llegar a esta situación”, se lamentaba el donostiarra Xabi Prieto cuando se concretó el final del partido tras el minuto eterno. “Esta camiseta sí la merecéis”, gritaba repetidamente la afición local mientras el equipo daba una vuelta al campo. “Siento pena… siento de todo. Esperemos que se solucione todo esto por el bien de todos. No hay derecho”, valoró Francis. "Es un momento de tristeza", indicaba Javi Soria. "Desde el día que sacamos el comunicado nosotros teníamos claro lo que íbamos a hacer, que íbamos todos a una". Sin miedos a posibles sanciones. El Racing se expone a un castigo federativo y también a reclamaciones de índole televisiva por la no retransmisión del encuentro, aunque estas segundas en un gesto de apoyo parecen descartadas.

El Racing se expone a un castigo federativo y también a reclamaciones de índole televisiva

Toda esta puesta en escena llegó tras una jornada de rumores, de supuestas visitas a notarios, de llamadas dentro del consejo de administración y de pulsos subterráneos. Nada cambió en el Racing. Sobre el campo se cumplió el compromiso hablado por los entrenadores y el árbitro: saltar al campo, iniciar el partido y jugar unos segundos antes de echar el balón fuera y volver al vestuario. Después del acto de protesta los jugadores del Racing no dudaron en acercarse al vestuario de la Real Sociedad para agradecerles su apoyo. "Como deportistas, como representantes de la ciudad, sentimos haber tomado esta medida y pedimos disculpas de que los aficionados no vieran hoy el partido. Su apoyo nos ha reforzado. Por respeto al fútbol, al deporte que amamos y a nosotros mismos hemos tenido que hacerlo. Muchos de nosotros hemos renunciado al partido más importante de nuestras carreras para demostrar que la dignidad de las personas está por encima de todo", comentaba el técnico Paco Fernández. El jugador Javi Barrio indicó: "Han gestionado el club de manera nefasta".

Horas antes había llegado a la capital cántabra Onur Arslan, el administrador judicial de Western Gulf Advisory (WGA) Sports Holding, la empresa que compró el paquete mayoritario de acciones del Racing. Arslan traía una agenda de encuentros apretada tanto para este jueves como para este viernes. "Van a ser días importantes", indicó escuetamente en inglés a su llegada. El administrador holandés, que asumió el mando de la empresa tras la destitución de Ahsan Ali Syed como administrador único, explicó a los periodistas que tiene varias reuniones durante estos días en las que se van a abordar cuestiones importantes. El futuro del Racing quizá pase por esta llegada ante una junta de accionista convocada para este viernes.

El Barça, precedente de plantón

El plantón que el FC Barcelona dio al Atlético de Madrid en la vuelta de las semifinales de la Copa de 2000 es el precedente más sonado de incomparecencias a partidos, que fue sancionada con la exclusión del club de la siguiente edición copera y luego perdonada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).  El Barcelona, que había perdido 3-0 en el partido de ida en el Vicente Calderón, se negó a jugar aquel encuentro, el 24 de abril del año 2000 en el Camp Nou, por no disponer de jugadores suficientes al coincidir el encuentro con una jornada reservada a las selecciones nacionales.

El Barcelona fue castigado con su exclusión en la siguiente edición, pero fue amnistiado por el presidente Villar tras ser reelegido

Al no conseguir que la RFEF retrasara la fecha, el Barça saltó al campo con diez jugadores y un único suplente, momentos antes de que su capitán, Pep Guardiola, comunicase al árbitro, el asturiano Manuel Díaz Vega, que su equipo no iba a jugar. El Barcelona intentó evitar sin éxito la sanción que estipula el régimen disciplinario de la RFEF, con recursos en todos los comités federativos y el Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD), que tampoco estimó la reclamación del club azulgrana, entrenado entonces por el holandés Louis van Gaal y presidido por Josep Luis Núñez.

El CEDD confirmó la decisión de los otros comités de dar por perdida la eliminatoria al Barcelona y excluir al club de la siguiente edición de la Copa, además de imponerle una multa de dos millones de pesetas. Pero el Barça volvió a entrar en el sorteo copero de la temporada siguiente, ya que el presidente de la RFEF, Ángel María Villar, anunció la concesión de medidas de gracia como ha hecho siempre que ha sido reelegido en el cargo, como ocurrió hace catorce años cuando inició su cuarto mandato.

Además del Barça, en la nómina de incomparecientes coperos figuran otros equipos más modestos como el Vecindario y L'Hospitalet, que fueron sancionados por su ausencia en los partidos que debían disputar ante el Real Unión de Irún y el Deportivo. En septiembre de 2007 el Vecindario no acudió a Irún donde debía enfrentarse al Real Unión, ambos equipos de Segunda B, y justificó su ausencia con el argumento de que había sido imposible lograr un vuelo a Bilbao.

Temporadas antes, en diciembre de 2001, el Deportivo pasó a los cuartos de final de la Copa sin necesidad de disputar un sólo encuentro de octavos, después de que L'Hospitalet, cumpliese su amenaza de no acudir al partido de ida. El equipo catalán, que militaba en el grupo II de la Segunda División B, confirmó lo que había anunciado ya que el Depor se negó a jugar sobre el césped artificial del campo de L'Hospitalet después de que la RFEF descartar un campo de rugby, presentado como alternativa, para escoger como escenario del partido el Miniestadi, propiedad del FC Barcelona.

Fuera de la Copa del Rey equipos como el Compostela y el Ceuta protagonizaron otras incomparecencias por huelgas de jugadores, en el caso del club gallego, y por contar con un número de futbolistas inferior al requerido en el caso del equipo de la Regional ceutí, que saltó al césped con siete y a los 45 segundos se retiró del campo.