Queman una bandera olímpica en Río
Manifestantes contra los Juegos Olímpicos Río 2016 queman una bandera en la plaza Sans Pena en Tijuca, al norte de Río de Janeiro (Brasil). EFE

El #ForaTemer que lleva resonando en las últimas semanas por todo Brasil se ha hecho oir este viernes de inauguración en Río de Janeiro. Se esperaban actos de boicot y abucheos cuando el presidente interino declarase oficialmente el inicio de los Juegos Olímpicos, y así ha sido.

Desde la mañana, una manifestación contra el presidente interino de Brasil, Michel Temer, en el paseo marítimo de Copacabana, la playa más emblemática de Brasil, obligó este viernes al Comité Organizador de Río 2016 a cambiar el recorrido de la antorcha olímpica pocas horas antes de la inauguración de los juegos.

Los cerca de 3.000 militantes de movimientos sociales, sindicatos y partidos políticos que participaron en la protesta y piden el fin del gobierno "golpista", bloquearon las seis pistas de la avenida que bordea la playa de Copacabana, por la que iba a pasar la antorcha en su camino hacia el legendario estadio Maracaná, en donde los Juegos Olímpicos se inauguran la noche de este viernes.

La manifestación fue convocada frente al lujoso Hotel Copacabana Palace, uno de los escogidos para alojar a la llamada "familia olímpica" y cerca del lugar donde iban a participar en el relevo de la antorcha personalidades como el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y ejecutivos de grandes multinacionales. La Policía ha tenido que recurrir a gases lacrimógenos para dispersar a muchos manifestantes.

Para evitar un choque entre los manifestantes y la caravana que acompaña la antorcha olímpica, los responsables cambiaron a última hora su recorrido, haciéndola pasar por las calles interiores de Copacabana.

Las concentraciones provocadas por la manifestación y el paso de la antorcha generaron un inmenso embotellamiento en el famoso barrio playero.

Acusaciones de golpismo y críticas por el gasto público

Los manifestantes, simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, marcharon por la Avenida Atlántica para protestar contra Temer y un Gobierno que califican de "golpista".

No son las primeras protestas contra los Juegos: numerosos actos se han repetido en las últimas semanas, como los intentos (algunos con éxito) de apagar la antorcha olímpica en su recorrido, o el antorchista semidesnudo que se escribió "Fuera Temer"en las nalgas.


Temer, vicepresidente de Rousseff, asumió como presidente interino el 12 de mayo cuando el Senado decidió separar del cargo a la jefe de Estado mientras la somete a un juicio político para su destitución.

La manifestación fue convocada para aprovechar la atención mundial y mediática despertada por Río de Janeiro a pocas horas de la inauguración de las Olimpiadas pero coincidió con el avance del juicio contra Rousseff en el Senado.

Un dirigente del partido Unidad Popular por el Socialismo y organizador de la protesta, Esteban Crescente, explicó que, además de protestar contra el presidente "golpista", la marcha también fue convocada para defender los derechos que el Gobierno ha suprimido en las últimas semanas y para manifestarse contra el uso de recursos públicos en los Juegos Olímpicos.

"Nos oponemos a que no se le dé prioridad a los derechos sociales. Por eso no creemos que los Juegos Olímpicos justifiquen el desvío de recursos que eran para las áreas sociales", afirmó.

La manifestación fue convocada por grupos que forman parte del Frente Brasil Popular, que incluye organizaciones como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), sindicatos como la Central Única de los Trabajadores (CUT), mayor unión sindical del país, y formaciones como el Partido de los Trabajadores (PT).

Los manifestantes marcharon animados por grupos musicales y cargando vistosas carteleras que rezaban "Fuera Temer", "Vuelve Querida" (en referencia a Rousseff) o "Stop Coup" (Paren el Golpe), mientras periodistas extranjeros y miembros de la "familia olímpica" observaban atentos desde las terrazas del Copacabana Palace.