Neymar marca en el Camerún-Brasil
El delantero brasileño Neymar celebra el segundo gol marcado ante Camerún durante el partido Camerún-Brasil, del Grupo A del Mundial de Fútbol de Brasil 2014, en el Estadio Nacional de Brasilia. MARCELO SAYAO / EFE

Hemos vivido en este Mundial de Brasil una primera fase atípica, con varias sorpresas, entre la que destaca la eliminación del vigente campeón, nuestra selección. No es la primera vez que pasa ya que anteriormente Brasil, Francia e Italia (en los mundiales de 1966, 2000 y 2010 respectivamente) sufrieron una suerte parecida, pero no deja de ser un hecho particularmente destacable. Me quedo con la sensación de que no haber podido pasar esta primera fase ha sido una verdadera pena. Tenemos potencial más que suficiente para haber podido revalidar el campeonato del mundo.

Estos primeros 48 partidos han dejado muchos detalles. Alegrías, decepciones, revelaciones, buen juego, grandes goles, polémicas e incluso un mordisco que pasará a la historia.

A nivel individual, el rendimiento de jugadores como Messi o Neymar está sobresaliendo. Individualmente cumplen un rol muy importante en sus equipos y se están erigiendo como los jugadores más determinantes de Brasil 2014.

Personalmente creo que una de las decepciones de este mundial ha sido Inglaterra y su eliminación nos priva de ver la evolución mundialista de un jugador excepcional, Daniel Sturridge. Una verdadera pena.

Tuve varias conversaciones con Keylor Navas previas al Mundial y ya me decía que tenían un equipo muy conjuntado

De las 32 selecciones que comenzaron el torneo, podríamos hablar largo y tendido. Voy a destacar las que entiendo que por rendimiento, han sobresalido positiva o negativamente.

Colombia entraba en las quinielas para ser la revelación del campeonato, sin embargo, más que revelación yo la consideraría ya una realidad. Ha demostrado poderío, calidad individual y el estar colectivamente muy bien trabajada. Rendimiento muy meritorio, teniendo en cuenta la baja de Falcao y la lesión de Bacca ya comenzado el mundial. Ahora toca ver si en esta fase de partidos definitivos se comporta de igual manera.

Costa Rica es sin duda la gran sorpresa, aunque más que por su clasificación en el grupo, a priori el más complicado, por la solvencia con lo que la han hecho. Tuve varias conversaciones con Keylor Navas previas al Mundial y ya por entonces me decía que colectivamente tenían un equipo muy conjuntado. Además han sabido rentabilizar muy bien los goles anotados. Si el componente fortuna les acompaña, pueden llegar muy lejos.

Francia es la gran incógnita para esta fase final. Ha dejado destellos de gran escuadra, pero quizás la exigencia no haya sido la mayor de las posibles.

En el lado opuesto está, obviamente, nuestra selección, de la que ya se ha hablado largo y tendido estos días. A Italia le ha pasado algo parecido, aunque ellos comenzaron la competición con una gran victoria ante Inglaterra. Considero que es una selección que está en una fase de redefinición su juego. Muchos años después han optado por la posesión y el juego combinativo. Les falta equilibrio, pero le sobra calidad y jugadores con presente y futuro.

Finalmente queda Bélgica. Se ha clasificado y tiene posibilidades de avanzar en el cuadro, pero esperaba más de los europeos. Aún así están ante una gran oportunidad de hacer algo grande.

Quiero terminar destacando que el ambiente del mundial en Brasil no es ni mucho menos el que pudiéramos haber pensado inicialmente. En un país donde predomina el fútbol por encima de casi cualquier otro aspecto, el seguimiento debería ser mucho mayor. Además, para una selección brasileña históricamente marcada por la velocidad y el toque, los terrenos de juego deberían estar en perfecto estado y no es así.

A pesar de todo, nos quedan muchas emociones por vivir. Comienza la hora de la verdad.