No hubo grandes sorpresas en los partidos de vuelta de la repesca para el Mundial de Sudáfrica 2010, después de que Portugal, Francia, Eslovenia, Grecia y Argelia lograran su billete para el torneo, a la espera de conocer quién será el sexto clasificado (Uruguay y Costa Rica se la juegan esta noche).

Sólo Rusia se vio superada por un rival teóricamente inferior, Eslovenia, que consiguió remontar el 2-1 de la ida con el solitario tanto de Dedic (1-0), antes del descanso, y que significa la participación de la selección eslovena en una Copa del Mundo.

Por su parte, Portugal fue capaz de defender el 1-0 conseguido en la ida, sin Cristiano Ronaldo, y certificar su pase al Mundial (también sin él) con un triunfo a Bosnia a domicilio (0-1) gracias al tanto de Raul Meireles en la segunda parte.

Una mano de Henry no pitada facilitó el gol de Gallas, que daba el pase a Francia

Más apuros sufrió Francia, ante Irlanda (1-1), ya que tuvo que esperar hasta la prórroga (0-1, al final de los 90 minutos, con gol de Keane) para firmar de manera definitiva y con polémica su participación en el Mundial, gracias a un tanto de Gallas precedido por una mano de Henry en la misma jugada.

Grecia también disputará su segundo Mundial en su historia, gracias a su agónica victoria sobre Ucrania (0-1) que, tras el empate logrado en el partido de ida, permite a los helenos certificar su pase. El tanto del triunfo lo consiguió Salpingidis.

Mientras, Argelia superó a Egipto (1-0), en el encuentro de repesca de la zona africana, disputado en campo neutral, tras un duelo con más tensión que fútbol. Tras el agónico partido del pasado sábado, en el que Egipto arrebató 'in extremis' el billete mundialista a los argelinos, ambos equipos se citaron en un duelo cargado de emoción y que se decantó del bando argelino por un gran tanto de Antar Yahia.

La última selección en lograr el pasaporte para Sudáfrica fue Uruguay, que lo logró con sufrimiento tras empatar 1-1 con Costa Rica en Montevideo. Un gol de Sebastián Abreu en el minuto 69 destapó la alegría uruguaya. Luego llegó el empate costaricense y la alegría se transformó en angustia hasta que el árbitro pitó el final del encuentro en un Estadio Centenario abarrotado y volcado con su selección.