Phillipe Gaumont
El exciclista francés Phillippe Gaumont, durante su época como profesional. RALF SEGER / WIKIPEDIA

El exciclista francés Phillipe Gaumont, de 40 años, permanece en coma en un hospital del norte de Francia después de haber sufrido un infarto el pasado martes en su domicilio, según informa este jueves en su edición digital el diario La Voix du Nord. Ganador de la clásica belga Gante-Wevelgem en 1997, la gran victoria como profesional de un palmarés no demasiado extenso, tras su violenta salida del ciclismo se instaló en Lens, donde regenta un negocio hostelero.

En el ciclismo hay una cultura de la jeringa

En un periplo que le llevó del silencio y la connivencia a la denuncia, un camino que mutó en agosto de 2004 tras su detención por la policía gala en el marco de una operación contra el dopaje en el deporte, Gaumont se convirtó en uno de los mayores denunciantes de las malas artes dentro del pelotón. "En el ciclismo hay una cultura de la jeringa y cien pinchazos al año no es mucho para un ciclista", denunció durante un juicio. Antes que Lance Armstrong ya lo dijo él.

Después de dos positivos por nandrolona (1996, 1998) en los primeros años de una carrera profesional que arrancó en 1994, Gaumont se vio involucrado dentro del llamado caso Cofidis, en el que diez personas (entre ellos los ciclistas Mederic Clain, Massimiliano Lelli, Daniel Majewski, David Millar, Robert Sassone, Marek Rutkiewicz) fueron juzgados en Nanterre. Esta operación comenzó en 2003, cuando la policía investigó al polaco Bogdan Madejak, antiguo masajista del equipo Cofidis y cerebro de una red de distribución de productos dopantes. Gaumont quedo exento de cumplir la pena de cárcel de seis meses que le fue impuesta.

En la vista Gaumont confirmó su declaración ante la policía: había tomado EPO durante su carrera, entre otras sustancias. En 2005 publicó un libro, Prisionero del dopaje ( "Prissonier du dopage" en la versión original francesa), en el que profundizaba en sus reflexiones sobre esta lacra dentro del pelotón. "Entre que surge un producto y puede ser detectado pueden pasar cinco años", escribía en un pasaje. "Tenemos un nudo gordiano con todos aquellos que siguen en este mundo, dirigiendo equipos, habiendo competido dopados", aportaba en otro. "No digo que no se deba combatir el dopaje, sino que éste existirá siempre", finalizaba.