Rodrigo
Rodrigo Moreno. Luis Grañena

Si el fútbol fuese fácil veinte aplaudirían y cincuenta jugarían. Una frase cargada de sentido común y que se repite Rodrigo Moreno en su cabeza cada vez que la calidad y el tesón del futbolista hispano-brasileño no germinan en buenos resultados. Quizá por herencia genética – su padre es un ex futbolista reconocido del 'Mengao'- o por vivir desde pequeño diferentes culturas y costumbres, la vida de Rodrigo ha llevado al jugador por unos derroteros que explican por qué son veinte los que juegan y otros tantos los que aplauden.

Coincidió con Thiago Alcántara en el prebenjamín del Flamengo y desde entonces vive una vida paralela a la del centrocampista. Los dos eran tan buenos que en los torneos de colegio tanto Mazinho como Adalberto –sus padres- tuvieron que entregar los documentos pertinentes para demostrar que ambos iban a la misma clase. "No vale, hacen trampas" decía uno de los directores de los colegios por los que Thiago y Rodrigo dejaron huella.

Por cosas de la vida pasó un tiempo hasta que ambos volvieran a verse. Adalberto colgó las botas y empezó una nueva vida como director de una escuela en Vigo que habían fundado los Alcántara. Sin embargo no salió del todo bien. Posiblemente vivir en la época de la táctica por encima de la técnica tuvo algo que ver y la continuidad futbolística de los Moreno Machado debía seguir otro camino.


Aguantó en Vigo y el 'niño esponja', como le definía su padre, adquirió patrones necesarios para llamar la atención de varios clubes. Un molde agenciado como propio que, curiosidades de la vida, provocó que el Valencia se fijase en él y le permitiese estar a prueba en la cantera 'blanquinegre'. Rodrigo había aprovechado su capacidad de aprender para plantear soluciones ante cualquier escenario.

Salto al Madrid...y vuelta a empezar

Sin embargo, por aquella época, 'gurrunchito', como le apodan los que le conocen, ya había echado raíces en Vigo y no quiso moverse. De ideas claras. Allí creció y se formó hasta que en 2009 el Madrid llamó a su puerta. Un tren para entrar en el club de los veinte por la puerta grande. Y no lo dejó pasar.


Un camino llamado al éxito que, cómo es esto del fútbol, no fue tal y obligó a Rodrigo a empezar de cero. El nuevo Madrid galáctico de Florentino le cerró las puertas de un futuro en el mundo del fútbol que el delantero quería de inmediato.

Regresó a España bajo el megaproyecto de Lim después de pasar por Portugal e Inglaterra y, tras dos años de lesiones y mal rendimiento del equipo, se fracturó el tobillo en 2017. Si el futbol fuese fácil...


Se recuperó para este 2018 y tras disputar su mejor temporada como profesional Rodrigo Moreno jugará en Rusia su primer Mundial y se 'peleará' por un puesto con Diego Costa y Iago Aspas, dos jugadores que compartieron con él equipo y con los que el 'niño esponja' aprendió a jugar.

El perfil menos conocido de los españoles