Cualquier aficionado del Real Madrid que se acercara anoche al Santiago Bernabéu para llenar con su presencia el coliseo blanco ante la visita de un Segunda B, el Alcorcón, en los dieciseisavos de Copa, podría pensar que la remontada era cosa fácil. Un rival menor, un Madrid en alza tras la victoria en el Calderón y el empate en Milan y una previa en la que, eso sí, esta vez si se respetó y se tomó en serio al rival de turno, el Alcorcón.

El equipo había apelado al espíritu de las remontadas. Pero ese no es este Madrid. Y no lo fue nunca. Ni siquiera antes del pitido inicial. El planteamiento táctico de Pellegrini no invitaba, precisamente, a creer en la remontada. Y después, tras la eliminación, los pocos -y cabizbajos- aficionados que quedaban sólo tenían dos palabras: "vergüenza" y "dimisión". La primera se la reparten a partes iguales Pellegrini y los jugadores, la segunda va directamente a la figura del chileno.

El planteamiento de Pellegrini no invitaba, precisamente, a creer en la remontada

Un Pellegrini que, voluntariamente o no, anoche encendió la mecha del Bernabéu. En el minuto 24 de la segunda parte los 70.000 espectadores que abarrotaron el estadio se cansaron del chileno y a gritos de "fuera, fuera" y "Pellegrini dimisión" protestaron por el cambio de Lass, hasta ese momento, el mejor de un Real Madrid apático, lento e inoperante en ataque.

Horas antes, el técnico había planteado un partido 'extraño' para el que estaba llamado a ser el de la remontada. No jugaban Benzema, ni Xabi, ni Guti... Y sí dio entrada a Diarra, Gago o Van Nistelrooy. Cambió a Lass de sitio y le colocó en el lateral derecho, cambiando a su vez a Arbeloa al izquierdo. Marcelo en el banquillo. El resultado fue un Madrid caótico.

"No es normal que saque dos mediocentros de corte defensivo cuando quieres meter cuatro goles", decía un madridista, Esteban, en la grada del estadio nada más conocer la alineación de Pellegrini. "Y si los pone, que meta a dos laterales ofensivos. ¿Dónde está Marcelo?", sentenciaba otra aficionada blanca.

Un cambio "sin explicación"

Según avanzó el partido, y tras una buena salida del Madrid al campo, los ánimos se calmaron, pero por poco tiempo. Ya en el minuto 20 aparecieron los primeros pitos para los jugadores, que, según transcurría el partido, se personalizaban en Gago y Arbeloa. Pero nada comparado con la citada bronca del minuto 64. Pellegrini se decidió a meter a Marcelo... pero se buscó su propia sentencia al quitar a Lass. La explicación del chileno es que tenía "miedo a que se lesionara", y, además, él "no iba a marcar cuatro goles". Para la afición, esa decisión "no tenía explicación alguna". Por eso mostró su rechazo total con el pitido final: gritos de "fuera, fuera", pañuelos al viento de Madrid y una gran ovación a un Alcorcón que, en los minutos finales, recibió gritos de 'olé' en sus jugadas.

El Madrid vuelve a caer en Copa, en dieciseisavos y ante un Segunda B. El nuevo proyecto de Florentino se desmorona, al igual que la paciencia de la afición con Manuel Pellegrini.