Frank Arokiasamy, doctor en Económicas por la Southern Illinois University (EE UU), se indignó ante la imposibilidad de disfrutar con las victorias de Lance Armstrong en el Tour de Francia. Y por eso, en julio de 2002, se le encendió la luz: «Me pareció una pena que los estadounidenses no pudieran ver a Lance y a los otros grandes ciclistas del
país en una gran prueba por etapas», explica a 20 minutos.

Desde ese momento encabezó un equipo de 25 personas y concibió un recorrido entre Nueva York y San Francisco con 27 etapas durante el mes de septiembre. Competencia directa para la Vuelta.

En el último Interbike, una feria de la bicicleta que se celebra en septiembre en Las Vegas (Nevada, EE UU), presentó otra versión: 21 etapas entre Nueva York y Palo Alto (California), dos días de descanso, tres contrarreloj –dos individuales y una por equipos– y seis etapas de montaña. Septiembre sigue siendo su mes. 2008, su intención. «El 31 de marzo veremos si es posible realmente sacar la prueba adelante este año» añade.

 Su punto fuerte, los premios: un millón de dólares para el ganador y 5.000 para los que acaben.  Para ello necesita un presupuesto de 30 millones de dólares –más de 20 millones de euros– apoyado en 27 patrocinadores. «No queremos sustituir a ninguna carrera en Europa», avisa.

«La UCI no apoya tres semanas»

Muchas revistas anglosajonas de ciclismo bendicen el proyecto, especialmente tras la Vuelta a España 2007. En su organización están tranquilos: «Las cosas necesitan ir creciendo desde abajo, requieren una tradición, una continuidad... Hay que apoyar todos los nuevos proyectos, pero que se ajusten al ciclismo actual», explica Víctor Cordero, director de la ronda española. «Si la Unión Ciclista Internacional (UCI) cuestiona ya las tres semanas, como para que haya otra prueba más», añade. Y recuerda: «Ya se organizó el Tour Dupont –entre 1991 y 1996– y desapareció».