La razón, las intenciones de Pedraza de alinear a varios futbolistas que, se sospechaba, habían sido sobornados.

El ex jugador del Barça, que consideró «injusta» la decisión, explicaba ayer que algún jugador del vestuario recibió una llamada anónima que hablaba de «arreglos». «Nosotros como colectivo lo hablamos y se lo hacemos saber al presidente», explicaba el técnico. La semana transcurre sin novedades.

Antes del partido, el club le exige a Pedraza que no alinee a varios jugadores –Raúl Garrido, Javi Navarro y Carlos– por tener constancia del soborno. «Se me da una alineación nueva y se me exige que se cumpla», explica el técnico. Pedraza no hizo caso y, poco después, un empleado le dio una nota en la que se le explicaba que estaba «cesado desde ese momento».