Perú
Foto aérea de una cadena montañosa en Perú. GTRES ONLINE

El catalán Pablo Belmonte, de 26 años, único superviviente de la avalancha que el domingo pasado causó la muerte de otros tres montañeros españoles y un guía peruano en los Andes de Perú, se recupera "con calma" y sin rencor a la montaña en la ciudad andina de Huaraz. Muy afectado emocionalmente por la pérdida de tres compañeros de la infancia con quienes compartía la pasión por las montañas y con quienes vivía un largo viaje por Latinoamérica, Belmonte lamentó en una entrevista telefónica la ausencia de medios en la zona, como helicópteros de rescate, que hubieran ayudado a salvar a su amigos.

"Estoy mejor de lo que cabría esperar. Tengo dolor en todo el cuerpo, pero son lesiones menores. Nada de gravedad o que pueda repercutir. Tengo mucho dolor para sentarme o moverme, pequeñas contusiones. Hay alguna fractura, alguna luxación, alguna herida que han tenido que curar o coser. Yo solicité el alta voluntaria del hospital y ahora estoy siendo atendido por mis amigos en un hostal, donde me están cuidando mucho y donde estoy rodeado de gente que me quiere y que quería también a los chicos accidentados", ha asegurado.

Sobre el accidente ha explicado cuando estaban en la montaña, ya por la tarde, "hubo una tormenta eléctrica muy fuerte". Llevaban equipos metálicos y había riesgo de que les impactara algún rayo, "así que decidimos bajar muy rápido". Belmonte cree que po rel cambio climático en vez de una capa de nieve compacta, de casi hielo, en la zona se generó "una capa de nieve virgen". Al bajar "corriendo", resbalaron. "Cinco personas encordadas en la nieve..., era imposible detener la caída".

Belmonte agradece los esfuerzos de los equipos de rescate en la zona remota en la que ocurrió el accidetn. Pero denuncia que en Huaraz, una de las capitales del montañismo, no haya un helicóptero de auxilio. "Pedí un helicóptero, porque era imposible moverlos. Como estaban con vida, por las heridas que tenían, era necesario un helicóptero de auxilio, pero resulta que no hay un helicóptero en esta zona. Yo sé que los presupuestos son limitados, que se invierte en lo que se considera primordial, pero siendo esta una maravilla del mundo como es al Cordillera Blanca de Huaraz, y sabiendo que aquí van a llegar turistas de todo el mundo, va a haber más accidentes. Con un helicóptero más de la mitad del equipo se pudo haber salvado".

El domingo, el único superviviente solicitó ayuda a las dos de la tarde, pero hasta las seis no llegaron los primeros efectivos. "Yo estuve tres horas brindando primeros auxilios a mis compañeros. Los accidentes pasan. No quiero echar la culpa a nadie, pero creo que se debe tener en cuenta que es necesario tener un helicóptero de rescate para poder evitar nuevas desgracias".

Belmonte ha destacado que el nevado en el que tuvo lugar el accidente es una montaña "relativamente fácil, que no tiene ninguna complicación. La duración de la ruta es realmente un paseo que se puede hacer al mediodía, pero los accidentes en la montaña ocurren. Y las montañas están muy por encima de los seres humanos".

Los cinco montañeros llevaban toda la vida yendo a la montaña. Sabían el riesgo que conlleva, pero para Belmonte "el mayor riesgo es estar postrados en el cemento, con la vida moderna, con depresiones. No hay nada tan peligroso como la selva de cemento. No éramos deportistas de elite, pero nos gusta la montaña".

"Amigos desde la infancia, desde la escuela", llevaban más de tres meses en Perú y habían visitado otras montañas de Bolivia antes. La idea de su viaje era seguir a Ecuador, Colombia... Pero el viaje se truncó el domingo. Ahora Belmonte planea regresar cuanto antes a Barcelona. "Tan pronto como esté en condiciones de volar, tomaré un vuelo a Barcelona para estar con la familia, para recuperarme". ¿Cómo recordará a sus amigos? "Voy a seguir yendo a la montaña y seguiré llevándolos conmigo adonde vaya", ha asegurado.