La tenista japonesa Naomi Osaka conquistó este sábado el primer 'Grand Slam' de su carrera al ganar (6-2, 6-4) a Serena Williams en la final del US Open, hazaña y momento único que apenas acertó a celebrar por la tremenda polémica entre la americana y el juez de silla que empañó el encuentro.

Todo era el guion soñado para la tenista de 20 años, la primera japonesa campeona de un 'grande', en la final del que también es su Abierto por la doble nacionalidad, ante su mayor ídolo. Sin embargo, un desagradable y largo encontronazo entre Serena y el árbitro Carlos Ramos convirtió la final en una lamentable escalada de tensión.

Osaka había llevado su gran revelación estas dos semanas en el último 'grande' de la temporada a un primer set pletórico. Un repertorio de golpes, de defensa desde el fondo de la pista y un saque certero que marcó un contundente 6-2 a su favor. En el inicio del segundo parcial se desató una tormenta sin precedentes.

Serena, que buscaba como hizo sin éxito en el pasado Wimbledon alcanzar el récord histórico de 24 'grandes' en posesión de Margaret Court, estalló después ser sancionada por recibir consejo de su entrenador desde la grada. La americana negó que fuese "una tramposa", aunque los gestos de Patrick Mouratoglou no le daban la razón a la seis veces campeona en Nueva York.

La jugadora local no supo dejar atrás el suceso y se enzarzó en una dura discusión con el juez. Osaka se mantuvo metida en el partido y, tras perder su saque, lo recuperó de inmediato. Serena reaccionó rompiendo su raqueta. La reprimenda del árbitro incendió más aún a la americana. "Eres un ladrón, me has robado un punto, y mentiroso por decir que hago trampas", dijo gritando al juez hasta que recibió la sanción de un juego, 5-3 en contra.

Serena llamó a los oficiales del partido. "Esto no es justo. Me debe una disculpa. Hay muchos hombre aquí que han dicho muchas cosas, me quitas el juego por soy una mujer", aseveró entre lágrimas, como jugó los últimos juegos. En medio del huracán, con la incendiada Arthur Ashe apoyando a Serena, la tímida Osaka cerró la victoria más importante de su joven carrera.

Un triunfo que lloró más que celebró, en una ceremonia de abucheos y caras tristes, a pesar del consuelo de una Serena que terminó irónica. "No hay que abuchear más y darle el valor a su victoria. Yo seguiré, espero que me dejen volver", afirmó una tenista de leyenda que montó un lío igualmente legendario.