El Real Madrid se frota las manos con la espectacular temporada de Odegaard

Martin Odegaard, en un partido de la Real Sociedad.
Martin Odegaard, en un partido de la Real Sociedad.
EFE

La Real Sociedad acabó la sexta jornada de LaLiga en una memorable segunda posición en la clasificación, con los mismos puntos del Atlético y sólo uno menos que el líder, el Real Madrid. En esta temporada sólo ha perdido un partido, ha empatado otro y ha ganado cuatro, el último al Alavés por un gran 3-0.

En buena medida hay que mirar al centro del campo de la Real para ver a uno de los indiscutibles responsables de este gran arranque txuri urdin en la competición casera: el noruego Martin Odegaard.

El que fuera la gran perla del fútbol europeo tuvo que buscarse la vida fuera del Real Madrid, quemado por las prisas de brillar tanto en el Castilla como en el primer equipo. Ahora, a sus casi 21 años, está llegando a su plenitud.

Hubo muchas prisas por dejarle descartado como una promesa fallida. Tras quedarse sin sitio en el conjunto blanco fue pululando por equipos como el Heerenveen o el Vitesse neerlandeses, antes de regresar a España con la Real Sociedad. El Real Madrid nunca dejó de tenerle atado, y su éxodo lo hizo como cedido en estos equipos. El último préstamo, al conjunto de Anoeta, ha demostrado que ya está maduro.

La mejor prueba es el último encuentro de Liga, el derbi ante el Alavés. Anoeta se puso en pie para aplaudir a Odegaard con una jugada que incluso se ha comparado con Leo Messi. Cogió el balón en la zona de tres cuartos, fintó a un defensa y mandó un pase largo raso de tiralíneas al mismo corazón del área, dejando en bandeja el 1-0 a Mikel Oyarzábal.

Hasta la FIFA alucinó con el pase: "Si hubiera un premio Puskas para las asistencias, Martin Odegaard sería un firme candidato".

En el Real Madrid se frotan las manos. Odegaard ya está maduro, opinan muchos, y podría ser uno de los revulsivos necesrios para el equipo que entrena Zinedine Zidane. Aunque tendría que hacerse hueco en una zona muy poblada, la versatilidad del noruego y su visión de juego le convierten en el 'fichaje' deseado por muchos madridistas.

Quizá, pese a lo que decían muchos, Odegaard no era un niño prodigio que se perdió, sino simplemente un futbolista que necesitaba tiempo para explotar sus virtudes.

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