El Sevilla dependía de sí mismo y no falló en Praga. El equipo de Manolo Jiménez, atascado en la Liga, parece que le ha cogido la medida a la Champions, donde ayer logró clasificarse como primero del Grupo H para los octavos de final por delante del Arsenal, que ganó (2-1) al Steaua. Además,gracias a sus cinco victorias en seis partidos, los hispalenses se convierten en el mejor debutante de la competición.

Le costó a los de Nervión meterse en el partido. Sólo el almeriense Capel iluminó con sus galopadas por la banda izquierda a un equipo despistado en la primera parte que casi encajó el 1-0 pasada la media hora después de un remate al palo de Ivana, que aprovechó un fallo defensivo de Mosquera.

La segunda parte fue otra historia. Con la entrada de Luis Fabiano por Koné, el Sevilla ganó contundencia en ataque, virtud que demostró el delantero brasileño a los 65 minutos cuando aprovechó un gran pase al hueco de Maresca para hacer el 0-1.

Tres minutos después, Kanouté, hasta entonces negado,  colocó el 0-2 a pase. A cuatro minutos del final, Dani Alves sentenció con el 0-3 en una contra bien conducida por el portugués Duda.