Nuria Llagostera
La tenista mallorquina Nuria Llagostera, durante la rueda de prensa de su abandono del tenis. EFE

La tenista mallorquina Nuria Llagostera ha anunciado que se retira tras la sanción de dos años que le ha impuesto la Federación Internacional de Tenis (FIT) al encontrarla culpable de dopaje, y ha aseverado: "Han echado por tierra mis sueños de jugar la Olimpiada de Río".

En una rueda de prensa celebrada en un hotel de Palma de Mallorca, Llagostera, de 33 años, ha declarado emocionada que está en un "callejón sin salida" y que "aquí acaba su carrera", y ha asegurado que no sabe cómo "entró esa sustancia" en su cuerpo, en alusión a la d-metanfetamina.

La deportista mallorquina, que se encuentra en el puesto 332 del mundo y en el 40 de dobles, ha manifestado su intención de participar en los próximos Juegos Olímpicos.

Llagostera fue sancionada por un período de dos años por haber cometido una violación de la normativa antidopaje al encontrársele d-metanfetamina en una muestra de orina recogida a la tenista durante el torneo de tenis de Stanford (EE.UU.), donde regresaba a la competición tras cuatro meses apartada de las canchas por una lesión en la muñeca izquierda.

La FIT señaló que la mallorquina no pudo probar cómo la sustancia estimulante entró en su cuerpo. La sanción entró en vigor el pasado 8 de septiembre y finaliza el 7 de septiembre de 2015.

Su caso, un ejemplo para el futuro

Llagostera ha indicado que su caso servirá de ejemplo al resto de tenistas españolas y ha insistido en que no se explica cómo la d-metanfetamina entró en su organismo.

Me amargarán el final de mi carrera, pero no mi vida

"Mis compañeras están acojonadas con lo que me ha pasado, van súper alerta de lo que beben y comen porque le puede pasar a cualquiera. No sé cómo ese nanogramo, que es una ridiculez, de esa sustancia entró en mi cuerpo; quizás bebí de la botella de un socio en pistas externas de un club donde me entrenaba (en Estados Unidos), pero no estoy seguro, ni lo puedo demostrar", ha explicado.

Llagostera ha admitido que todo lo ocurrido le ha causado un gran desgaste psicológico y que ahora solo le preocupa descansar y recuperarse.

"Quiero ser feliz, me amargarán el final de mi carrera, pero no mi vida", ha afirmado la tenista balear, que ve "muy complicado" plantearse un retorno a los 35 años.

"Tendría que empezar de cero a esa edad, así que tengo que ser realista; no me han dejado defenderme y ésa es mi principal queja. El que quiera creerme me creerá, siempre he dado la cara, no soy ninguna mentirosa", ha subrayado.