Neymar, en el encuentro entre Brasil y Suiza del Mundial de Rusia.
Neymar, en el encuentro entre Brasil y Suiza del Mundial de Rusia. EFE

Brasil no pudo pasar del empate frente a Suiza, a pesar de partir como gran favorita antes del arranque del duelo. El equipo de Tite empezó a muy buen nivel el encuentro, pero después del golazo de Coutinho el cuadro sudamericano bajó mucho su ritmo, hasta el punto de que tras el empate de Suiza, nada más arrancar el segundo tiempo, el equipo se quedó sin ideas.

Tite apostó por la versión más ofensiva de la selección brasileña, con Coutinho jugando como interior izquierdo, y las sensaciones en el comienzo no pudieron ser mejores. Brasil arrancó con ritmo, desbordando a Suiza y encontrando situaciones de remate. La armonía entre Marcelo, Coutinho y Neymar ilusionaba a la hinchada, y conseguir adelantarse en el marcador, todavía más.

Sin embargo Brasil acabó pinchando, y en gran parte fue porque Neymar no logró desequilibrar como suele ser habitual. Quizás tuvo que ver el hecho de que su ritmo competitivo no puede ser del 100%, ya que el crack del PSG no jugaba un partido oficial desde el pasado 25 de febrero, lo que sin duda le restó ritmo y capacidad de desequilibrio.

Lo intentó como siempre, pero la buena defensa de Suiza -y alguna que otra patada- provocaron que Neymar apenas pudiera intimidar la meta de Sommer. Lo intentó de falta directa, y de hecho tuvo un buen cabezazo en el tramo final del encuentro, pero en líneas generales el crack brasileño estuvo muy por debajo de lo esperado, y Brasil le necesita si quiere obtener la sexta estrella.