Este domingo empiezan los Mundiales de Natación en la ciudad australiana de Melbourne. La natación, en la que Erika Villaecija y Eduard Lorente son las principales bazas españolas, es probablemente el deporte que llega en peores condiciones de todos los que participan (waterpolo, aguas abiertas, saltos y sincronizada).

Los representantes nacionales de esta disciplina no han conseguido subir al podio en las tres grandes competiciones de los tres últimos años: los Juegos Olímpicos de Atenas (2004), los Mundiales de Montreal (2005) y los Campeonatos de Europa de Budapest (2006).

Además, la Federación y el equipo nacional han vivido una crisis tras otra, con cambios de director técnico, enfrentamientos, críticas en los medios de comunicación y con relevos entre los técnicos federativos. Con el fichaje del italiano Maurizio Coconi como director deportivo, en sustitución de Carles Subiran, la Federación ha tratado de poner fin a esa situación.

De todas maneras, estos Mundiales llegan demasiado pronto para que el trabajo de Coconi, que ha impulsado el nivel de la natación italiana, pueda ser valorado justamente.

Bazas casi seguras

A los nombres de Villaecija y Lorente, medallistas en los últimos europeos de piscina corta, hay que añadir los de varias promesas tanto en el equipo masculino como en el femenino. Entre ellas destaca Mireia Belmonte, nacida en 1990 y la más joven del equipo, campeona de Europa en 600 m estilos y en 200 metros libre.

Rafael Múñoz es otro de los jóvenes españoles que más destacaron en 2006, con un oro nacional en los 50 mariposa. Completan el equipo femenino Escarlata Bernard, Melanie Costa, María Fuster, Mercedes Peris y Arantxa Ramos.

En el equipo masculino estarán también el espaldista David Ortega, que podría luchar en la final de 50 espalda, y Marcos Rivera, el mejor fondista nacional.

Lorente, campeón de Europa en los 50 libre en piscina corta, competirá sólo en esta distancia y ha renunciado a los 100 para preparar mejor la prueba en la que en Montreal 2005 fue el primer español en una final de esta distancia.

Más allá de la natación...

En sincronizada, con Gemma Mengual a la cabeza, única deportista que competirá en todas las pruebas, optamos a siete medallas. Esto es posible gracias a la nueva reglamentación, ya que se repartirán más medallas en solo, dúos y equipos (en técnica y rutina libre en cada caso), además de la de la combinada.

David Meca, lesionado, ha sido una importante baja para la modalidad de agusas abiertas. Nuestras opciones pasan ahora por Yurema Requena, Xenia López, Diego Nogueira y Francisco José Hervás.

En saltos será Javier Illana, empezará a competir el martes, el mismo día que la selección nacional de waterpolo, que tendrá como principales rivales, en el grupo C, a China, Grecia y Rusia. China Rusia y Alemania serán las compañeras de grupo del equipo femenino.

Las estrellas internacionales

El estadounidense Michael Phelps tratará de ganar seis medallas, un objetivo más asequible que en los últimos campeonatos de Montreal, cuando intentó vencer en ocho pruebas. Phelps es, desde los JJ OO de Atenas (2004), la gran estrella de la natación internacional y el año que viene en Pekín quiere superar una marca mítica: las siete medallas de oro de su compatriota Mark Spitz en Múnich'72. Tiene previsto, en un principio, competir en Australia en los 100 libre; 100 y 200 mariposa; 200 y 400 estilos; y en el 4x200 libre.

Además, este año no tendrá que enfrentarse a la gran estrella del deporte australiano, el nadadro Ian Thorpe, que hace unos meses anunció su retirada para dedicarse a la televisión. Sin embargo, su actuación se podrá ver ensombrecida por el australiano Gran Hackett, ídolo de la afición local en un país en el que la natación es uno de los deportes con más seguidores.

Hackett, que sumó una medalla menos en Montreal que Phelps, participará en Melbourne con otro objetivo histórico en los 1.500: ser el primer nadador que gana cinco mundiales seguidos.