Valencia
El jugador del Nastic, Tobias Grahn (c), controla el balón ante la presión del defensor valenciano, Hugo Viana (i) (Efe). EFE

El Valencia perdió en Tarragona una gran oportunidad para seguir en la lucha por el título liguero, y mostrar su candidatura firme al título, al permitir un empate (1-1) en el tiempo de descuento, en un partido que tenía ganado.

Los de Quique Flores no hicieron un buen partido, pero supieron poner sobre el césped su calidad y la pillería suficiente para adelantarse en el marcador. El Nástic nada pudo hacer, y sólo por medio de una jugada aislada supo empatar el partido cuando el público ya desfilaba pensando en una nueva derrota.

El partido era para el Valencia, con dificultades para la creación a causa de la fuerte presión ejercida por los locales, ya que el doble pivote formado por Paco Flores era totalmente defensivo, pero creando oportunidades con balones largos, buscando la espalda de la defensa local, y las diagonales de Villa.

Por su parte el Nástic se dedicaba a lanzar balonazos sin sentido, y en ningún momento dio la impresión de crear peligro. El Valencia vio que su forma de jugar no era del todo efectiva, y decidió darle la pelota a los de flores y buscar jugar al contraataque. No fue hasta los 26 minutos, tras una falta lanzada por Hugo Viana, que el Valencia inquietó a Bizzarri, aunque sin suerte.

Dos minutos después Portillo disfrutó de una perfecta ocasión, tras el lanzamiento de un córner.

Los últimos minutos de la primera mitad fueron bastante movidos, con ocasiones para ambos conjuntos, dejando patente la igualdad en el juego que se desarrolló en esta parte del partido. La primera fue para Calvo, quien tras robar el esférico en línea de tres cuartos, se plantó ante Butelle, enviando al muñeco, y sin ver a Portillo, totalmente sólo entrando desde atrás.

Emoción hasta el final

En la reanudación la tónica fue la misma de la primera mitad, mal el Valencia y mal el Nástic, pero con un juego que beneficiaba al más pequeño de los dos. Quique Flores buscó el revulsivo para su equipo dando entrada a Morientes y sentando a Angulo.

Portillo recogió el balón en la banda izquierda y centró al punto de penalti. Allí encontró la cabeza de Rubén Castro, que marcaba el empate ante el delirio de la grada

Nada más salir ya creó una ocasión de peligro, con un balón largo hacia la izquierda, sin consecuencias. Un par de minutos antes Villa tuvo una gran oportunidad ante Bizzarri, pero su disparo con la izquierda salió muy desviado.

Y poco después llegó el gol para los visitantes. Tras una jugada por la izquierda de Silva, su disparo no fue detenido por Bizzarri, que dejó el balón muerto para que Joaquín, llegando desde atrás, marcara para los de Quique Flores.

El gol fue un jarro de agua fría para los locales, que bajaron los brazos y entregaron el partido al Valencia. Pero los de Quique no lo supieron aprovechar y quisieron dormir el encuentro de tal manera que los de Paco Flores se volvieron a meter en el encuentro con el paso de los minutos.

Aún así, los locales se echaron tanto para arriba que dejaron una gran cantidad de espacio a los del Valencia para jugar a placer a la contra. Cuando todo parecía tocar a su fin, el Nástic dio la campanada. Portillo recogió el balón en la banda izquierda y centró al punto de penalti. Allí encontró la cabeza de Rubén Castro, que marcaba el empate ante el delirio de la grada.

Ficha técnica:

1. Gimnástic: Bizzarri, Calvo, Navas, David García, Mingo, Cuellar, Morales, Chabaud (Generelo, m. 61), Gil, Pinilla (Grahn, m.81) y Portillo.

1. Valencia: Butelle, Curro Torres, Ayala, Navarro, Moretti, Marchena, Viana (Pallardó. Min 90), Silva, Joaquín (Miguel, m. 78), Angulo (Morientes, m. 57) y Villa.

Goles: 0-1, m. 63: Joaquin; 1-1, m. 90: Rubén Castro.

Ábritro: González Vázquez, del colegio gallego. Mostró cartulina amarilla a Gil, Pinilla, Chabaud, Joaquín, Marchena, Calvo y Morales.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada de Primera, disputado en el Nou Estadi de Tarragona ante 14.000 espectadores y la presencia de un millar de aficionados valencianistas que dieron colorido en la grada.

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