Etxeberria y Gabilondo
El centrocampista del Real Betis, Beñat Etxebarria (i), intenta robarle la pelota al centrocampista del Athletic de Bilbao, Igor Gabilondo. EFE

Los futbolistas profesionales necesitan alrededor de 72 horas para que sus músculos vuelvan a estar en condiciones óptimas para volver a competir, a diferencia de lo que ocurre con otros deportistas como los jugadores de baloncesto y de fútbol sala, cuya recuperación es más rápida.

"En el fútbol se corre, se desplaza y se golpea con los pies, a diferencia del baloncesto, en el que se lanza con los brazos y se corre con los pies, por lo que se distribuye más la carga del esfuerzo", ha explicado el presidente de la Asociación Española de Médicos de Equipos de Primera (AEMEP), José Nebot.

El traumatólogo valenciano también ha señalado que la superficie del terreno de juego es un factor que influye en la diferente recuperación entre estos deportistas.

En el césped "se realiza más trabajo muscular" que en el parqué de una cancha de baloncesto o de fútbol sala, "donde no se hace tanto esfuerzo".

De hecho, Nebot ha explicado que, tras los partidos de fútbol, "las enzimas musculares están disparadas a niveles tremendos", lo que justifica que algunos equipos, como es el caso del Valencia CF, hayan decidido completar sesiones de recuperación tras los partidos para tratar de eliminar esas enzimas.

Por todo ello, el especialista ha justificado que en la Eurocopa, el Mundial o los Juegos Olímpicos, "jamás haya dos partidos en 48 horas porque el riesgo de lesión sería altísimo", aunque ocasionalmente en otros torneos sí que se ha competido en tan poco tiempo.

El fútbol ha mejorado en los controles sobre los deportistas

Nebot, que en diciembre será relevado en la presidencia de la AEMEF por el médico del Lleida, Xavier Peirau, ha incidido en la mejoría de los recursos que existen en los campos de fútbol y en los controles a los que son sometidos los futbolistas en todas las categorías para evitar problemas cardiológicos.

En ese sentido, ha subrayado "el empeño" de la Federación Española de Fútbol (RFEF) en que en todos lo campos de Segunda B y Tercera División dispongan de desfibriladores y de que los reconocimientos médicos de todos los jugadores de las categorías inferiores incluyan un electrocardiograma.

Ha indicado, sin embargo, que "más difícil es resolver el problema de disponer de médicos en los campos porque cuesta dinero", pero ha asegurado que su asociación colabora con la Federación para subsanar esta situación. "También se ha avanzado en la prevención, pero el problema es que el deporte cada vez es más exigente físicamente y también aumenta el riesgo", ha apuntado.

Nebot ha indicado que los entrenadores planifican la preparación de su plantilla para que los jugadores lleguen en las mejores condiciones a determinados momentos de la temporada en los que la carga es mayor, como ocurre en el periodo previo a Navidad, cuando coinciden varias competiciones, y a partir de febrero o marzo.

A pesar de esa programación, Nebot ha confirmado que en esas épocas es cuando "a veces" hay "más lesiones musculares", mientras que las lesiones traumáticas "pueden darse en cualquier momento".

Nebot llegó a la asociación hace tres años y en este periodo se ha creado la Asociación Hispanoamericana de Medicina del Fútbol, se ha aumentado el ritmo de talleres de reanimación cardiopulmonar, ecografías o punciones y se ha estrechado la colaboración con la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la Federación.

Precisamente, a través de estas dos entidades, Nebot ha sido propuesto para integrarse en la comisión médica de la UEFA durante los próximos cuatro años.