Equipo español de natación sincronizada
El equipo español de natación sincronizada, en acción (EFE) EFE
Contra todo pronóstico, España no pudo colgarse su primer metal en la Combinada Libre por equipos de natación sincronizada. Las chicas de Anna Tarrés se quedaron a 166 milésimas del bronce, que fue a parar a Estados Unidos. Rusia se colgó el oro y
Japón logró la plata.
Venía siendo habitual que el casillero español de medallas en unos Mundiales se inaugurara en esta disciplina

La decepción se reflejó en las caras de las españolas, no al término del ejercicio, sino al conocer la puntuación de las jueces. Aspiraban, como poco, a la medalla de bronce, y al final se quedaron con la medalla de chocolate, cuartas, batidas por el equipo estadounidense.

Las españolas, que aspiraban a siete medallas en esta disciplina, tendrán que descontar una. Venía siendo habitual que el casillero español de medallas en unos Mundiales se inaugurara en esta disciplina, algo que había ocurrido en Barcelona 2003 (plata) y en Montreal 2005 (bronce), pero hoy no fue así.

El ejercicio fue correcto, pero no mereció el reconocimiento de los jueces, quienes otorgaron entre 9.5 y 9.7 en mérito técnico y mayoritariamente 9.6 en impresión artística.

Ataviadas con unos felinos bañadores blancos y negros, las 'gatas' españolas representaron su particular versión del musical de Broadway 'Cats'. Con mucho efectismo, gran riesgo en las piruetas y mucho ritmo, parecieron mejorar la actuación de la víspera, cuando la pérdida de las pinzas nasales por parte de un par de nadadoras lastraron el ejercicio en la clasificación, pero después no fue así.

El revés, en las puntuaciones

El mazazo llegó a la hora de las puntuaciones, cuando se demostró que no sólo no podían alcanzar a las japonesas, segundas en la clasificación, sino que Estados Unidos, con un ejercicio más discreto, también superaba a las españolas en la clasificación.

Dio la impresión de que el cuarto puesto no era el que correspondía realmente a España

Dio la impresión de que el cuarto puesto no era el que realmente les correspondía, especialmente cuando el sábado Estados Unidos había sido cuarto en el preliminar con 667 milésimas menos que España. Pero las norteamericanas mejoraron en medio punto y las españolas vieron rebajada su puntuación en 333 milésimas.

En cualquier caso, lo que no admite ninguna discusión fue la medalla de oro de las rusas, que estuvieron soberbias y repitieron, cual máquinas perfectas, los 99 puntos de la víspera.

El ruso es otro estilo, virtuoso y preciso, diferente del carácter y el riesgo que ofrecen principalmente japonesas y españolas, es el mecanicismo ante la creatividad.

Y así fue. Las rusas obtuvieron 99 puntos sobre cien. Con dos dieces y siete 9.9. Su ejercicio fue preciso, danza sobre el agua, música clásica, prácticamente perfecto.

Las japonesas también lucieron. Con un estilo más próximo a las españolas que a las rusas. Movimientos eléctricos al ritmo de un remezclado de música tradicional nipona, muchas piruetas entre el rojo aterciopelado, lentejuelas en los tirantes y un ejercicio preciso.

Al final consiguieron 97,833 puntos. Estuvieron mejor puntuadas en mérito técnico (cinco 9,8), que en impresión artística.

La cuarta plaza de las españolas impedirá al equipo de Anna Tarrés culminar el sueño de las siete medallas, aunque tienen tiempo para reaccionar porque, sin apenas descanso, Gemma Mengual se jugará la posibilidad de clasificarse para la lucha por las medallas en el 'solo' técnico y el equipo sus opciones en el ejercicio técnico.