Bettini, Zabel y Valverde
Bettini cruza la meta por delante de Zabel y Valverde REUTERS

El italiano Paolo Bettini es el nuevo campeón del mundo de fondo en carretera, gracias a su victoria en la prueba disputada en un circuito urbano de la ciudad de Salzburgo.

Bettini dio una lección de lucha y coraje durante la carrera y se impuso en el reducidísimo esprint final al alemán Erik Zabel, plata, y a un gran Alejandro Valverde, que se hizo con el bronce.

La carrera fue tranquila hasta las dos últimas vueltas. Los favoritos se mantenían en todo momento agrupados, vigilándose unos a otros, dejando a los típicos aventureros intentar la fuga. Los ataques se sucedían, al igual que los abandonos. En definitiva, el guión típico de esta prueba.

Sin embargo, a falta de dos vueltas comenzó el baile importante. La selección italiana quería el oro a toda costa, y los Ballan, Rebellin y, sobre todo, Bettini no defraudaron.

Uno a uno lo intentaron, y fue especialmente preocupante el salto de Bettini, el campeón olímpico, para los intereses españoles. El italiano avisaba así de que andaba fuerte, mientras que los Sastre, Valverde y compañía parecían dormidos.

Con Bettini neutralizado, otros buscaron su momento de gloria, pero sin éxito, incluido Vinokourov, empeñado en rematar la temporada con otra gran victoria.

Final de infarto

Sin embargo, el pelotón con todos los favoritos se metió de lleno en la última vuelta agrupado, con todos los esprinters en su seno, lo que preocupaba y mucho a los elegidos para el oro.

Caían los kilómetros, se pasó el primer repecho y no fue hasta el segundo cuando Italia lanzó el órdago definitivo.

Saltó Ballan, luego Rebellin, luego Paolini y después Bettini, con un derroche de poderío azurri que puso en fila de a uno a todo el pelotón. La lección italiana era digna de alabanza, pero ello no bastó para descolgar a los esprinters.

Cuando se pasó por la pancarta del último kilómetro y todo apuntaba a la llegada masiva, Samuel Sánchez, escondido durante toda la carrera, lanzó un hachazo brutal que dejó sentados a todos menos a los elegidos para la gloria: Bettini, Zabel y Valverde.

En el esprint final, el italiano recibió el premio a la lucha con un merecidísimo oro, por delante de Zabel, que se despide del ciclismo a lo grande, y de Valverde, que se queda otra vez a las puertas de la gloria.

Alejandro Valverde: "Al final no pude rematar"

"Es el trabajo de todo el equipo. Me ha respaldado durante todo el campeonato, pero al final no pude rematar esa excelente labor de equipo. Los italianos también han trabajado bien y han tenido la fortuna de su lado. El bronce, según estaban las cosas no está nada mal, aunque hemos acariciado el oro".

"No estoy decepcionado, pues se ha trabajado bien de principio a fin y los más complicados hemos respondido con seguridad. Sólos ha faltado una pizca de suerte para haber logrado la camiseta arco iris. Lo importante es que mantenemos la buena imagen de otros mundiales", dijo el ciclista español.

Valverde reconoció que pudo influir en no hacerle caso a Samuel Sánchez: "En la última subida al repecho me dijo que le diera un diente más, que pasara del 11 al 12, no le hice caso y me quedé atracando y en el tramo final, a unos 700 metros, me comentó que me pusiera detrás de él y lo hice a medias".

Francisco Antequera: "Hemos merecido mejor suerte"

El seleccionador del equipo español estaba satisfecho, pero comentó que había "faltado un poco de suerte para habernos llevado el oro. Esa poca fortuna ha ido al lado de Bettini y esa es la diferencia entre el arco iris y la presea de bronce que nos sabe a poco".

"Estaba anunciada una lucha entre españoles e italianos y así fue. Han sido las dos selecciones que han llevado la batuta y maniobrado con seguridad en los pocos momentos complicados que ha habido, por lo que el desenlace fue el esperado".

La selección española celebró el bronce como si fuera de oro

El comentario de los corredores, antes de la fiesta, era común: "el bronce nos sabe a oro". En similares términos se expresaron los dirigentes que estuvieron en la cena, ya que el valor del metal es importante, pero también lo es la imagen dada por el equipo nacional español que fue sensacional, de auténticos campeones.

Fueron los comentarios previos al ágape, pero en el colofón las bromas pasaron a un primer plano, cuando las tartas quedaron impregnadas en la cara de algunos de ellos y la totalidad de los asistentes bajo una lluvia de cava.

Además, los veteranos hicieron hablar a los debutantes y también les hicieron ponerse una especie de gorrito hecho con servilletas obligándoles a pronunciar unas palabras a los asistentes.

Alejandro Valverde, que fue el que se colgó la medalla de bronce, tuvo palabras de agradecimiento hacía sus compañeros. "Todos lo han hecho sensacional y el único susto fue en el esprint, miré por el rabillo del ojo y me encontré con uno más. Era mi compañero Samuel Sánchez".

Además, algún corredor le pidió algo más de prima (la pactada por el bronce era 5.400 euros) a Fulgencio Sánchez, presidente de la Federación Española. Sin embargo, el presidente comentó que "sé que es broma, pero el dinero que mes pedís en estos momentos de fiesta es imposible".

Tras la cena algunos corredores, pasadas las doce de la noche, se fueron a dar una vuelta por la "ciudad de la música", para tratar de ver edificios y plazas emblemáticas de la localidad austríaca de Salzburgo.