Chicharito
Javier Hernández, 'Chicharito', celebra su gol en el Corea del Sur-México del Mundial de Rusia 2018. EFE

México ha empezado como un tiro el Mundial de Rusia 2018. Le han bastado dos partidos para demostrar que va en serio, incluida una convicente victoria en el estreno ante la campeona, Alemania. Este sábado, ante Corea del Sur (2-1), 'El Tri' acercó el pase a octavos de final y a la redención tras varios años de turbulencias, con críticas al seleccionador, varios jugadores y noticias más propias de la crónica rosa o de sucesos.

Basta ver en acción al equipo entrenado por Juan Carlos Osorio para comprobar que se lo cree. Juega con convicción y fe en sus posibilidades, por más que el muro de octavos de final les haya convertido en una comparsa en los seis últimos torneos. “¿Por qué no podemos ser el Leicester de la Premier o Grecia de la Eurocopa?”, se preguntaba hace unos días Javier ‘Chicharito’ Hernández.

Dolorosas derrotas


El Mundial empezó con escándalo para México. Apenas dos semanas antes del debut, la prensa mexicana destapaba una sonada fiesta de varios jugadores. Más turbulencias para un grupo sobrado de ellas en los últimos años.

En 2016, en la Copa América Centenario, México sufrió una de las derrotas más dolorosas de la historia: 7-0 contra Chile en cuartos de final. Un partido que hizo llorar a Osorio y le valió las primeras críticas tras su llegada al banquillo, que ya había provocado división de opiniones en el país. Con la inestabilidad inherente al cargo de entrenador, y más en la selección mexicana, parece increíble que el preparador colombiano sobreviviera a aquello... y a lo que vino después.

En 2017, los palos continuaron en la Copa de Oro de la CONCACAF -en la que cayó en semifinales contra la débil Jamaica- y en la Copa Confederaciones, con otra derrota contundente (4-1) ante, curiosamente, Alemania, la selección frente a la que se reivindicó en su estreno en Rusia. Una victoria que ha redimido a Osorio y a este grupo, que tiene a tiro los octavos de final, su ronda maldita. La verdadera ocasión para hacer historia.