Once mujeres cogen el timón, izan velas... y retan a los hombres en la Volvo Ocean Race

  • El SCA Team participa en la vuelta al mundo por etapas con un equipo formado íntegramente por mujeres, algo que no sucedía desde hace trece años.
  • "Nos han dicho muchas veces que estamos locas. Pero no nos vamos sin preparación", comenta a 20minutos Justine Mettraux, integrante del equipo.
  • La XII edición de la Volvo Ocean Race arranca el sábado desde el puerto de Alicante y llegará el 27 de junio de 2015 a la ciudad sueca de Gotemburgo.
Justine Mettraux y Elodie Mettraux, hermanas, competirán juntas en la Volvo Ocean Race.
Justine Mettraux y Elodie Mettraux, hermanas, competirán juntas en la Volvo Ocean Race.
MARTINEZ STUDIO/TEAM SCA

Siete equipos, nueve meses de competición, cinco continentes y once paradas en una ruta que abarca unas 40.000 millas náuticas (más de 70.000 kilómetros). Es la Volvo Ocean Race o, lo que es lo mismo, la vuelta al mundo de vela. Posiblemente, el evento por equipos más duro que existe.

Uno de los mayores atractivos de esta edición, que contará por primera vez en 40 años de historia con todos los barcos idénticos (el monotipo VO65), serán el SCA Team y su tripulación, formada íntegramente por mujeres. 14 en total (11 tripulantes, 2 reservas y una reportera a bordo) que desafíarán al mar durante casi un año. 20minutos vive con ellas las jornadas previas a la salida, que será el 11 de octubre desde el puerto de Alicante. Justine y Elodie, hermanas —las primeras que compiten en la historia de la Volvo—, hablan de lo que supone para ellas y para el resto de las chicas este reto, que ya es el mayor de sus vidas.

Su aventura comenzó hace ya año y medio en Lanzarote, donde vivieron los exigentes castings para formar parte del equipo y, una vez seleccionadas, iniciaron los primeros entrenamientos de cara a la carrera. "Ha sido un proceso de selección muy duro: 300 chicas aspirantes y al final hemos quedado 14", cuenta Justine, que no se arrepiente de todo el trabajo realizado hasta la fecha, ya que "no hay muchas oportunidades" para navegar en un equipo femenino o para, simplemente, participar en la Volvo. "Competitivamente, las chicas apenas han tenido oportunidades —sus barcos eran más para publicidad que para competición—. El CSA nos ha dado la oportunidad de reducir esa distancia entre hombres y mujeres", dice la hermana menor, que reivindica el papel de la mujer en este tipo de deportes extremos: "El equipo femenino del SCA debería ser una norma, no una excepción".

Excepción o no, este año sí, las 'elegidas' navegarán en un mismo barco, algo que no sucedía desde hace trece años. No por ello rechazan competir, sino que, a pesar de "no ir con una estrategia definida", navegarán a por todas para plantar cara a los chicos y con el objetivo de "ser el mejor equipo femenino de la Volvo e inspirar a otras mujeres". Y para lograrlo, se han embarcado en este reto deportistas de élite con una dilatada trayectoria ligada al mar, pero también mujeres con otras ocupaciones, "como profesoras o ingenieras". Porque no todas pueden vivir de su pasión: "Se puede, pero es muy difícil", cuenta Justine. "Has de tener muy buen nivel para ganarte la vida con la vela. En algunas carreras ganas dinero, pero en otras, nada. Incluso tienes que pagar tú para competir", sentencia.

Convivir 9 meses en 20 metros

Las condiciones de la carrera son extremas. "Nos han dicho muchas veces que estamos locas. Pero no nos vamos sin preparación. Conocemos el barco y, a pesar de todo lo que se puede pensar desde fuera al principio, para nosotras no es más que trabajo", cuenta Justine. Sin embargo, la realidad asusta a cualquier mortal. Las tripulantes competirán en el mar en regatas que pueden durar hasta 20 días, vivirán en un 'mundo de 20 metros' y apenas tendrán descanso, trabajando por turnos para poder hacerlo. Poco, porque con frecuencia toda la tripulación tendrá que estar en cubierta para realizar grandes maniobras como, por ejemplo, levantar velas que pueden pesar más de 300 kilos o virar el barco moviendo hasta tres toneladas de equipo bajo cubierta de un lado a otro. Esos periodos de descanso, de no más de cuatro horas, los realizarán en literas con cinturón de seguridad para no salir disparadas por el golpe de una ola. Para comer, congelados y comida no perecedera.

A esto se le suman las posibles lesiones o contratiempos por algún accidente. Por ello, algunas de ellas han tenido que recibir no solo cursos de navegación, sino también de ingeniería, de medicina... "¡Tenemos que saber hacer de todo!", cuentan las hermanas, que también confirman el cambio físico que han tenido algunas de las tripulantes debido al trabajo físico de todos estos meses, teniendo que levantar cada una, incluso, el equivalente de un millón de kilos. "Fueron entrenamientos muy duros. Todos los días estábamos en pie a las 7. Y teníamos reglas, sobre todo de puntualidad: si una llegaba tarde, pagaban todas con una flexión", completa Santi Casanova, entrenador de las chicas, que asegura que, a grandes rasgos, "no hay diferencias entre entrenar a chicos y a chicas. El trabajo es el mismo, la única diferencia es la morfología de ellas y de ellos y por la que la cantidad de peso que pueden mover es distinto".

A pesar de lo que les espera, en los momentos previos a la partida nada preocupa a estas heroínas, todas madres, esposas o hijas, con lo que tampoco es difícil adivinar lo que más echarán de menos, además de las cosas esenciales como "la comida o una buena ducha": "A nuestras familias y amigos", seguran. Un sentimiento que intentarán combatir con los amuletos que se llevan a bordo —pocos, porque el peso extra en el barco es una parte importante—: "Todas subiremos varias cosas, pequeños objetos que no pesan mucho, como fotos o cartas". Todo es poco para sobrevivir a la ausencia de los suyos que, en el mejor —o peor— de los casos, será de nueve meses.

Un equipo español

Además del equipo de las chicas, la atención se centrará también en el barco español, el Mapfre, que participa este año en la Volvo.

El gallego Pedro Campos volvió a coger las riendas del equipo patrio en la vuelta al mundo, con los campeones olímpicos Iker Martínez y Xabi Fernández al mando. Eso sí, llegan con poca preparación, ya que el proyecto español ha estado cargado de incógnitas hasta encontrar un patrocinador con el que finalmente pudiera participar en la Volvo.

Alicante, centro de operaciones

El Race Control, desde el que se controlará toda la carrera, está situado en una ciudad española, Alicante. Desde este lugar, se seguirá a todos los barcos a través de la red satelital de Inmarsat 24 horas al día de regata durante los nueve meses del evento.

Aunque está prohibido que las tripulaciones se comuniquen con el exterior durante la regata y así evitar que reciban información que les pueda beneficiar durante la misma, la comunicación entre el Race Control y la flota permitirá obtener sus posiciones e información sobre su rendimiento, transmitir emails personales, así como fotos o vídeos.

Además, las tripulaciones podrán acceder en cualquier momento a los partes meteorológicos, clasificaciones o cualquier otra información almacenada en los servidores de la regata.

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