Una prueba en Posadas del campeonato TC argentino transcurría con normalidad hasta que, de repente, una mujer se cuela en plena pista mientras que los coches buscan esquivar el choque.

Al parecer, la protagonista del suceso estaba ebria y se asomó como si tal cosa por una de las curvas del circuito mientras los coches se acercaban a toda velocidad. Uno de los comisarios se apresuró a avisar del incidente. "Vi cosas en el automovilismo, pero algo así no lo vi jamás", admitió Sergio Garone, uno de los comisarios deportivos.

Tras el aviso, los pilotos vieron de forma apresurada las banderas amarillas que alertaban del peligro y así redujeron la velocidad.

Los pilotos pudieron esquivarla, no sin esfuerzo y con distintos tipos de maniobras. Evitaron que la carrera terminase en una desgracia.