Garbiñe Muguruza en el Abierto de Australia
Garbiñe Muguruza en el Abierto de Australia BEN SOLOMON/TENNIS AUSTRALIA

No tuvo su mejor día la número tres del mundo, sobre todo cuando tenía el partido bien encarrilado y cerca el pelear de nuevo por un título importante después de perder la final el pasado domingo en Doha ante la checa Petra Kvitova, momento en el que cambió sus golpes ganadores por continuos errores no forzados.

Y es que la de Caracas desperdició en el segundo set sus roturas, principalmente la que le permitió tener la opción de sacar para cerrar el encuentro, pero la joven jugadora rusa, que ya había sido capaz de levantar situaciones adversas en su segunda ronda ante la británica Johanna Konta, sobrevivió a eso y a la tres pelotas de partido que tuvo que levantar en una tensa y larga 'muerte súbita'.

Hasta entonces, Muguruza había mostrado solidez en la pista y había dominado con cierta claridad en el primer parcial, sacando partido a la rotura en el sexto juego. Agresiva en su juego, sus golpes hacían daño a Kasatkina y le permitían mandar.

Pese a la resistencia de su rival, Muguruza lo tuvo todo a su favor en el segundo set, donde ya comenzó a pagar muy caro su gran cantidad de errores no forzados en esa manga (29 de los 60 con los que acabó el partido), algunos productos de exceso de ímpetu y de paciencia y en momentos claves.

Kasatkina, en su cuarta pelota de set, logró forzar el tercer y definitivo parcial donde la hispano-venezolana prácticamente no 'compareció' pese a la bajada de Conchita Martínez para aconsejarla cuando la final se le ponía cuesta arriba. Muguruza no frenó su sangría de errores no forzados y le facilitó a la rusa el pase a la pelea por el título.