El ecuatoriano Manuel Aldaz fue enterrado hoy en el cementerio de la localidad andina de Totoras, tras su fallecimiento producido el pasado domingo, cuando disputaba un encuentro de fútbol aficionado.

La muerte de Aldaz es el segundo caso, en menos de quince días, de un jugador ecuatoriano aficionado que fallece en plena disputa de encuentros de fútbol.

Fuentes periodísticas de la ciudad andina de Ambato, cerca de Totoras, informaron que la muerte de Aldaz se produjo en el minuto 40 del encuentro del domingo pasado, de la liga parroquial, entre su equipo, el Cachorros, y el River Plate de esa misma localidad.

Sería un orgullo morir en una cancha de fútbol

Aldaz, de 31 años, que trabajaba como pintor de automóviles, habría dicho a sus padres, poco antes de morir que, para él, "sería un orgullo morir en una cancha de fútbol", señalaron las fuentes.

La autopsia determinó que Aldaz murió por asfixia, tras un paro respiratorio, y se convirtió en el segundo caso en apenas 13 días en canchas del fútbol aficionado en Ecuador, pues el pasado 2 de septiembre murió Jairo Nazareno, en circunstancias parecidas.

Nazareno, de 21 años, sintió fuertes dolores en el pecho durante un partido de la tercera división y, 20 minutos después de concluido el encuentro, murió pese a los esfuerzos de médicos de un hospital de la ciudad andina de Riobamba, que intentaron salvarle la vida.