Vincenzo Montella, entrenador del Sevilla.
Vincenzo Montella, entrenador del Sevilla, durante un partido. EFE

La llegada de Vincenzo Montella al Sevilla significó, indiscutiblemente, una mejoría en el rendimiento del equipo por entonces entrenado por Eduardo Berizzo. El italiano mejoró el tono defensivo de una escuadra que estaba transmitiendo muchas dudas cuando perdía la pelota, realizando un cambio en su plan de juego que le hizo cambiar la dinámica de resultados, dejando, especialmente, una gran victoria en Old Trafford en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.

Montella logró que el equipo, defendiendo con dos líneas de cuatro, mostrase menos dudas atrás, quitando el  polémico debate de la portería, en el que parece que finalmente David Soria se ha impuesto a Sergio Rico. Además, sobre todo en el tramo inicial de su estancia en Sevilla, la apuesta por Muriel, Sarabia y Correa provocó una frescura que le hacía falta al equipo hispalense, sin olvidar el haber recuperado para la causa a un N'Zonzi que ha sido de los más destacados en esta fase final de la temporada.

Sin embargo y en contra de lo que pueda parecer, la fama que ganó Montella en Italia estuvo muy alejada del prototipo de técnico italiano que todos tenemos en mente, más enfocado a la defensa y que indiscutiblemente fue la medida que hizo que su Sevilla mejorase. Su gran obra en la Serie A fue una Fiorentina que logró tres cuartos puestos consecutivos, pero más allá de los buenos resultados, lo que encandiló a la crítica fue ver a un equipo que con jugadores de calidad como Jovetic, Cuadrado, Ljajic, David Pizarro o Borja Valero, realizaba el fútbol más vistoso del país.

Fue una reputación que después de un paso irregular por la Sampdoria, le llevó a fichar por el Milan, donde durante su primera temporada consiguió cambiar la dinámica de un equipo que estaba absolutamente deprimido. Desde que Berlusconi decidiera dar un paso al lado desde el punto de vista de la inversión económica -lo que obligó a la escuarda rossonera a ir vendiendo a sus grandes estrellas- el mítico equipo tuvo que vivir un triste caminar por el desierto, que cambió mínimante después de que con Montella alcanzasen el sexto puesto de la tabla.

Después de aquello, el Milan hizo una inversión enorme en nuevos fichajes, pero tanto cambio no fue positivo y Montella acabó siendo destituido en el arranque del presente curso, llegando Gattuso. En Sevilla ha tenido sombras y luces, con mal rendimiento en liga pero buen sabor de boca en Champions, y por supuesto, con esa ilusión de vencer en la final de Copa del Rey al Barcelona, que por cierto será la segunda de su carrera, después de perder por 3-1 ante el Nápoles en la final de la Copa de Italia de 2014. Entonces siguió en el equipo viola, pero una derrota ante el Barça podría no hacerle tener tanta suerte en esta ocasión.