Mo Farah y Londres, la oportunidad para cerrar el círculo

El atleta británico de origen somalí Mo Farah celebra su victoria en el 5.000 en Río 2016.
El atleta británico de origen somalí Mo Farah celebra su victoria en el 5.000 en Río 2016.
EFE

Bandera británica a los hombros, dos medallas de oro, y siendo el más rápido de Europa tanto en los 5.000 como en los 10.000 metros. Así se despidió Mo Farah hace un año de los Juegos Olímpicos de Río: como uno de los mejores atletas del panorama mundial. Ahora, en casa, en territorio londinense, quiere volver a ser campeón del mundo.

Todo tiene un porqué. Farah llegó a la capital británica como refugiado cuando solo tenía diez años. De la mano de su padre se instaló en Londres, y ya desde su juventud mostró aptitudes para romper registros. De hecho, en 2006 ya sorprendió a todos con la segunda mejor marca de la historia de Gran Bretaña. Era el inicio de una carrera imparable.

El somalí nacionalizado ha sentado cátedra en sus dos distancias. Porque son suyas. Así lo demuestran las marcas y un palmarés que desde el año 2011 no ha hecho más que crecer.

Ese mismo año, Farah se colgó ya dos oros en ambas pruebas, y desde entonces no ha fallado. Repitió en las olimpiadas de 2012, en los Mundiales de 2013 y 2015, y en la cita brasileña de 2016. En seis años no ha tenido rival.

Eso sí, ya en 2010 fue el primer británico en correr los 5.000 por debajo de los trece minutos. Por supuesto, los campeonatos de Europa se han convertido para él en casi un mero entrenamiento.

A sus 34 años, Farah es consciente de que ya le quedan pocos kilómetros y quizás por eso ha ido dejando entrever su retirada. En un primer momento parecía que el Mundial, que arranca el viernes -día en el que el fondista ya debuta-, pero posteriormente ha añadido las pruebas de Birmingham y Zúrich, por lo que los aficionados disfrutarán de su clase.

Últimos coletazos

Los Mundiales de Atletismo de Londres tienen quizás un toque especial. Es la última gran competición para dos gigantes del deporte como son el propio Farah y Usain Bolt, a quien no hace falta presentar.

En 2013, la reina Isabel II le condecoró con la orden de comandante del imperio británico, otorgándole el título de Sir. Desde la humildad, Farah pronunció las siguientes palabras durante la entrega: "No estoy cansado de ganar en absoluto. Quiero que mi país esté orgulloso de mí y conseguir tantas medallas como pueda".

Quizás por todos estos detalles la historia deportiva y personal de Mo Farah adquiera tintes poéticos.

Londres le acogió siendo un niño que escapaba de unas horribles condiciones de vida, Londres le hizo un Señor, y Londres le ha visto ser campeón olímpico (en 2012). Ahora, de nuevo, es Londres quien será testigo, quién sabe, de su último gran logro. Farah cierra un círculo.

Eso sí, no todo son buenas noticias. El entrenador del británico, Alberto Salazar, ha sido acusado de utilizar fármacos prohibidos con otros atletas y la Agencia Mundial Antidopaje ha puesto sus ojos también en el día a día de Farah, aunque de momento no se ha llegado a ninguna conclusión.

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