Las lágrimas de la velocista estadounidense Marion Jones al anunciar su retirada (ver vídeo) tras reconocer que se dopó antes de los Juegos Olímpicos de Sydney no van a servir para que le perdonen sus éxitos.

En esos Juegos Olímpicos conquistó cinco medallas -tres oros y dos bronces- y ahora el Comité Olímpico Internacional (COI) ha anunciado que investigará el caso de la atleta norteamericana. Su confesión de dopaje puede "acelerar los procedimientos" según el vicepresidente del COI, Thomas Bach, y a finales de año pueden desposeer a Jones de sus medallas.

En 2004 el COI ya intentó investigar a Jones porque la velocista se vio implicada en un escándalo de dopaje con los laboratorios BALCO y la THG, pero no había pruebas. Ahora, con la confesión de la atleta, acorralada en la corte federal de Nueva York, ya hay evidencias.

Casi pueden borrar todos sus éxitos

"Este es un día triste para los deportes. Lo único bueno es que la verdad tendrá, esperamos, un importante papel en terminar con todo este asunto de BALCO", dijo el presidente del COI, Jacques Rogge.

El COI puede quitar medallas y anular resultados retroactivamente hasta ocho años. En el caso de Jones, ese plazo incluiría los Juegos Olímpicos de 2000, donde ganó el oro en los 100, 200 metros y el relevo 4x400, y el bronce en el salto largo y el relevo 4x100.

Los resultados serían ajustados, con el segundo lugar pasando al primero, el tercero al segundo, y el cuarto al tercero.

Oro para otra sospechosa

De ser ese el caso, la medalla de oro en los 100 metros sería para la griega Katerina Thanou, quien terminó segunda en Sydney con tiempo de 11,12 segundos.

Thanou y su compatriota Kostas Kenteris se vieron involucrados en un escándalo de dopaje en los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas. Ambos se ausentaron de las pruebas de dopaje en la víspera de los juegos, alegando que tuvieron un accidente en motocicleta y al final se retiraron de la justa.