Mikel Landa
Mikel Landa, en el Tour 2019 EFE

Mikel Landa sufrió este lunes un duro varapalo en la décima etapa del Tour de Francia. El corredor de Movistar se vio perjudicado por un 'afilador' -es decir, un choque de ruedas- entre Warren Barguil y Julian Alaphilippe y se fue al suelo, lo que provocó que perdiera dos minutos con respecto a la cabeza y ya esté a más de cuatro minutos del líder en la general.

Muy enfadado, Landa no quiso hacer declaraciones al termino de la carrera, pero este martes, jornada de descanso, compareció ante los medios en el hotel del Movistar Team. El ciclista, visiblemente afectado por lo que supone la pérdida de tiempo de cara al resto de la ronda, trató, sin embargo, de ser optimista: "Queda mucho tour", dijo.

"Me levanto con más dolor, pero la caída no fue nada, un golpe en el brazo, pero no es importante. De ánimo estoy peor, ha sido otro golpe duro. Toca remontar, queda mucho y habrá que pensar en lo que queda", añadió.

En cuanto a cómo piensa pasar el día de descanso, Landa es claro: "Ahora necesito mi tiempo de silencio, estar tranquilo, que me dejen en paz. Y espero que cambie la suerte", explicó el corredor, que asegura que se sentirá motivado una vez que lleguen los Pirineos.