Leo Messi ha dejado una exhibición de bandera en el Benito Villamarín, marcando tres goles -dos de ellos absolutamente brillantes-, y siendo decisivo en un triunfo que permite al Barcelona acariciar el título.

Primero abrió el marcador en el minuto 18, cuando se sacó de la manga un fabuloso disparo de falta directa que se coló por toda la escuadra de la portería defenida por Pau López.

El tanto del 0-2 llegó tras una gran jugada de Luis Suárez, que le dejó mano a mano a mano con el portero, y el diez culé, tras una gran carrera al espacio, definió con maestría.

Aunque la acción más brillante de la noche y que puso en pie al Benito Villamarín para ovacionarle, incluso para corear su nombre, llegó con el tiempo casi cumplido, cuando hizo una vaselina antológica que se coló por encima de Pau López.