Selección española
El defensa de la selección española Gerard Piqué muestran su decepción tras el segundo gol de Italia, durante el partido Italia-España de octavos de final de la Eurocopa. EFE

Un mes de fútbol europeo de selecciones da para muchos aspectos positivos. La Eurocopa de 2016 no solo recordará a su campeón, Portugal, también dejará para siempre lo hecho por Islandia y Gales, actuaciones brillantes a nivel individual... y, por supuesto, a Will Grigg.  

Lo mejor...

Modestos muy grandes

Fueron varias las selecciones modestas que triunfaron en Francia, pero sobre todas ellas destacaron dos. Islandia, un país de poco más de 320.000 habitantes, se metió en cuartos de final ganándose el corazón de todos. Y la modesta Gales llegó hasta semifinales con un equipo muy limitado pero con las ideas muy claras.

También fue muy meritorio el papel de Polonia (llegó a cuartos y solo cayó en los penaltis ante Portugal), Hungría (muy buena primera fase, aunque dura derrota en octavos ante Bélgica) o la República de Irlanda (puso contra las cuerdas a Francia en octavos).

Brillo individual

A una Eurocopa ciertamente mediocre, varios jugadores le han dado brillo con sus actuaciones individuales. Gareth Bale y sus exhibiciones con la modesta_Gales y Griezmann y su consagración definitiva en la élite mundial han sido los más destacados, aunque también merecen mención las actuaciones de Cristiano, Kroos, Lloris, Neuer y Pepe y algunos partidos como el de Iniesta ante Turquía o el de Hazard ante Hungría.

Los penaltis de zaza y pellè

El partido entre Alemania e Italia de cuartos fue una lucha de poder a poder que se decidió en una dramática tanda de penaltis. Inolvidables serán los fallos de los italianos Graziano Pellè, que intentó vacilar a Manuel Neuer diciéndole que lo iba a tirar a lo Panenka, y sobre todo el de Zaza, cuyo bailecito antes de su lanzamiento dejó a todos estupefactos.

Italia y su competitividad

Nadie contaba con la escuadra transalpina cuando llegó al torneo. Sin grandes nombres, la sombra del fracaso planeaba sobre una selección falta del talento de otras generaciones. Sin embargo, Italia siempre compite, y la mano de su técnico Antonio Conte les llevó a superar a Bélgica en su grupo, eliminar a la entonces campeona España y a caer únicamente en los penaltis ante la campeona del mundo Alemania.

Will Grigg

Este modesto delantero norirlandés que no ha jugado ni un minuto tiene ya su hueco en la historia por la canción Will Grigg’s on fire, que se convirtió en el himno oficioso del torneo.

Un vídeo con un fan cantando la canción (una adaptación de un tema de la cantante Gala) se hizo viral en internet y los fans norirlandeses lo llevaron a los estadios y a las calles francesas, convirtiéndolo en la gran sensación de la competición.

... Y lo peor

No hay duda de que las peleas entre ultras de la primera semana son, con diferencia, lo peor del campeonato. En lo deportivo, el nivel futbolístico ha sido, en general, bajo.

Los ultras radicales

La primera semana de la Eurocopa tuvo unos protagonistas de lo más desagradable: los hinchas radicales, especialmente los rusos y los ingleses. Las peleas salvajes en los primeros días ensombreció al torneo y dejó en evidencia a la organización, desbordada ante las trifulcas entre ultras.

También lamentable lo que sucedió en el partido entre Croacia y la República Checa, que fue suspendido unos minutos por lanzamiento de bengalas de los ultras balcánicos.

Un juego muy pobre

Pocos goles, poca calidad de los partidos y mucho, mucho miedo a perder en demasiados de ellos. Ha sido la primera Eurocopa con 24 selecciones y ello ha provocado que la calidad de los participantes, lógico, haya bajado. Sin embargo, el miedo a perder se ha visto en demasiados choques. Partidos como el Portugal-Croacia (selecciones con jugadores de calidad) y la gran mayoría de las prórrogas, sin apenas ocasiones por el miedo a perder, ofrecieron espectáculos lamentables.

España e Inglaterra

Se esperaba mucho más de un equipo que llegaba como el vigente doble campeón europeo. Cayó en los dos partidos exigentes que tuvo (Croacia e Italia) e hizo las maletas en octavos de final, un fracaso con mayúsculas que ha puesto punto final al ciclo exitoso de Del Bosque en la Roja.

Casi peor aún fue el papel de Inglaterra, que sumó un fracaso más a su largo historial con una derrota ante Islandia que avergonzó a su país.