Megan Rapinoe
Megan Rapinoe, capitana de Estados Unidos, durante el partido contra Tailandia en la Copa Mundial Femenina 2019. EFE

Estados Unidos logró un hito el pasado martes al endosar a Tailandia un 13-0, la mayor goleada en la historia de la Copa Mundial Femenina. Y su capitana, Megan Rapinoe, es hasta ahora una de las protagonistas del torneo. No por su actuación, ya que las tailandesas apenas inquietaron el área de las vigentes campeonas, sino por su activismo.

Rapinoe, centrocampista de 33 años de Seattle Reign, es una conocida activista en favor de los derechos de los distintos colectivos homosexuales, entre otros asuntos. De hecho, ella se define a sí misma como “una protesta andante”. En marzo de este año echó un pulso a la federación de su país, a la que exigió igualdad de trato respecto al equipo masculino.

En 2016, tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de su país, decidió seguir el controvertido gesto del jugador de fútbol americano Colin Kaepernick, que se arrodillaba cada vez que sonaba el himno nacional antes de un partido. La federación estadounidense reaccionó y creó una regla interna que obliga a los futbolistas a permanecer de pie mientras suena el himno. Pero no dijo nada sobre cantar o no.

“Probablemente nunca más me pondré la mano sobre el corazón. Probablemente nunca más cantaré el himno nacional de nuevo”, anunció en su día. Y en Francia, estos días, lo esá cumpliendo.