Las medallas se complican
Ortega defiende su posición ante la penetración de Petric. A.F.P.

Serbia 28
España 28

La selección española de balonmano se complicó su futuro en el Mundial de Túnez al empatar ayer con Serbia y Montenegro. Los pupilos de Juan Carlos Pastor ya no dependen de sí mismos y, además de tener que ganar mañana a Noruega, deberán esperar que Serbia y Croacia no empaten.

Sin duda, las alarmas han saltado en el equipo español, ya que si los dos combinados balcánicos pactaran un empate se clasificarían ambos para semifinales. España, sin embargo, cuenta a su favor con la tradicional rivalidad entre serbios y croatas, que no verían con malos ojos la eliminación de sus vecinos.

El encuentro de ayer fue duro para España, que logró salvar un empate que todavía la mantiene viva, en los últimos minutos. Pastor señaló que mañana «será un cara o cruz».