El final de la película es bueno: el protagonista, McLaren, es inocente. Los hechos se sucedieron veloces tras las la victoria de Alonso sobre Hamilton en Mónaco. El lunes, con los medios ingleses encizañando y el propio Hamilton declarando que «sólo soy el piloto número dos», la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) anunciaba la apertura de una investigación para decidir si McLaren dio órdenes de equipo para que Hamilton no incordiara el triunfo de Alonso.

Ayer por la mañana, Bernie Ecclestone (74 años), dueño de la F-1, británico y multimillonario, se pasaba por alto la presunción de inocencia y ya hablaba de posibles castigos, desde «una multa superior a los cinco millones de dólares hasta la retirada de puntos, pasando por la exclusión de McLaren del campeonato». Apenas dos horas más tarde, el informe final de la FIA le tapaba la boca y exculpaba a la escudería angloalemana.

No hicieron nada

«McLaren estaba en condiciones de adoptar una óptima estrategia de equipo porque tenían una ventaja sustancial sobre los demás coches. No hicieron nada que pudiera ser interpretado como interferencia en el resultado de la carrera en Mónaco», dijo el informe de la FIA.

La historia se cerró por la tarde, con el comunicado de McLaren: «Estamos satisfechos de que la FIA, tras una eficiente y profesional investigación, haya confirmado que las acciones del equipo fueron legítimas». También hubo hueco para un puntito de resquemor. «El equipo ha estado bastante decepcionado por haber quedado ensombrecido el sobresaliente resultado de Fernando y Lewis en Mónaco», dijo el presidente de McLaren, Ron Dennis.

El perdón de La FIA

1 Una estrategia a dos paradas es lo ideal en Mónaco.

2 Los McLaren fueron significativamente más veloces que el resto.

3 El primer objetivo de cualquier equipo es que alguno de sus dos pilotos gane. Si esto es posible, la escudería tratará de que el otro acabe segundo.

4 Un equipo no está obligado a asumir riesgos para que sus pilotos se adelanten entre sí.