Las mayores broncas entre deportistas y sus entrenadores

Pablo Laso, entrenador del Real Madrid de baloncesto.
Pablo Laso, entrenador del Real Madrid de baloncesto.
EFE

La dura charla de Germán Puentes, entrenador de Sara Sorribes, a la tenista en el torneo de Bogotá ha sido la última de una larga lista de tensiones dialécticas entre técnicos y pupilos.

"Deja esto, deja esto. ¿Para qué quieres la raqueta? Revientate la cabeza con ella", le dijo Puentes. "La quiero para jugar", le respondió Sara. "¿Para jugar a qué? ¿Para qué me llamas? ¿Quieres que juegue yo y me ponga la faldita?”, le dijo Puentes. “¿Llamamos a tu papá para que juegue también? Déjate de lloriqueos y de mirar para fuera y ponte a trabajar".

Sin salir del tenis, hace un año, en el Masters 1000 de Miami, Garbiñe Muguruza y su entrenador, Sam Sumyk, protagonizaron un intercambio en un tono aún más elevado. "No vuelvas a decirme que cierre la puta boca", dijo el entrenador francés a la jugadora, que luego se disculpó. Un año antes ya las habían tenido tiesas en el torneo de Indian Wells: "¿Cómo voy a calmarme? No quiero jugar más", dijo ella.

Otro entrenador habitual de las broncas televisadas es Pablo Laso. Recientemente, tras un pésimo inicio de partido contra el FC Barcelona, el entrenador del Real Madrid se dirigió así al escolta Fabien Causeur: “Este tío te toca… ¡y con dos cojones te metes! ¡Hasta que pite falta y yo pueda protestar!” Y al resto les dijo: “¿Qué sensación de energía es esta? ¡Nos ponen tapones debajo del aro!”

Broncas en el fútbol

La arenga salida de tono más recordad es la de Benito Floro a los jugadores del Real Madrid al descanso de un partido que perdían por 2-1 en Lleida en la Liga 1993/94: “¿Dónde están esos cojones y la calidad y las ganas de jugar? ¡He dicho ‘maricón el que la pierda’! Poniéndolos, poniéndolos y nada más, y lo demás son tonterías. ¡A tomar por culo el balón! ¡Joder, que sois el Real Madrid, hijos! Un montón de almas, un montón de cariño, un montón de déficit en el club... Está en vosotros, ¡qué cojones! ¡Haced lo que os salga de la polla, pero ganad, coño! ¡Me cago en la hostia! ¿Cómo puede ser un jugador y no llegar al remate sufriendo? Un equipo que el año pasado estaba en Segunda B, Segunda A. Con el pito nos los follamos, ¡con el pito! ¡Dios! ¿No os da vergüenza?”. El sonido fue captado por una cámara de televisión colocada fuera del vestuario.

En ocasiones, el conflicto llega a las manos, o casi. Djalminha propinó un cabezazo en un entrenamiento del Deportivo a Javier Irureta. Y Luis Aragonés estuvo a punto de hacer lo mismo con Samuel Etoo en la Romareda, en el año 2000: "Pasó por delante de mí y tiró la botella. Conmigo no, ¿se entera? Míreme a la cara, conmigo no puede ser. No he estado a punto de darle un cabezazo de puro milagro", explicó Luis a la plantilla del Mallorca. Al final, todo se quedó en un zarandeo. Algo parecido sucedió a Juan Antonio Anquela cuando dirigía al Huesca. Al cambiar a David López, que se lo tomó mal, se fue a por él y colocó su cabeza contra la del jugador.

Por suerte, ninguna de estas situaciones llegó al extremo de la agresión del japonésYuto Hayami, que pegó varias bofetadas a una gimnasta en pleno entrenamiento.

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