Los Mavericks de Dallas no sólo tienen la mejor marca de la liga sino que desde hoy también cuentan con el jugador más veterano, después de firmar por un contrato de 10 días al ala-pívot Kevin Willis, de 44 años.

El fichaje de Willis, que no jugaba desde la temporada del 2004-05, se da dentro del mercado de los agentes libres y esperan que el veterano profesional que ha estado 20 temporadas en la NBA le sea de utilidad para lo que resta de la competición regular y si les convence dejarlo para la fase final del campeonato.

Willis, que en septiembre cumplirá 45 años, podría debutar el martes ante los Sacramento Kings para convertirse en el jugador más veterano que ha llegado a los Mavs y el segundo en la historia de la NBA.

Seleccionado por los Atlanta Hawks en el sorteo universitario del 1984, Willis es el jugador en activo que ha disputado más partidos con 1.419 y fue nombrado para el tercer equipo de la NBA en 1992, año en que logró disputar el Partido de las Estrellas.

Como profesional, Willis ha conseguido unos promedios de 12,2 puntos; el 48,7 por ciento de acierto en los tiros de campo; 8,4 rebotes y 27,0 minutos por partido.

La hora de los jubilados

Pero el caso de Willis no es único y parece que en los últimos tiempos los equipos buscan reforzar sus plantillas con estrellas ya retiradas, pero que mantienen la forma física, para aportar una dosis extra de experiencia y calidad de cara a los próximos playoffs.

Así, Phill Jackson ha mantenido diversas conversaciones con su ex pupilo Scottie Pippen para que pase a reforzar la plantilla de Los Angeles Lakers a sus 41 años. El técnico de los californianos busca en el mítico 33 de los Bulls el complemento ideal para Kobe Bryant, como antes lo fuera de Michael Jordan.

Otro de los nombres que han sonado con fuerza para un posible retorno a las pistas es el del alero Regie Miller, por quien estuvieron interesados los propios Mavericks, como reconocieron el propietario y el técnico de la franquicia tejana.