Mauricio Lemos
Mauricio Lemos, en una foto de la Unión Deportiva Las Palmas en Twitter. UD LAS PALMAS EN TWITTER

Es muy posible que su gol contra el Valencia, el pasado lunes, le sirviera de presentación ante el mundo que se fija poco. Con ustedes, Mauricio Lemos, central uruguayo de la Unión Deportiva Las Palmas, equipo de moda en España y el mejor reforzado en el mercado de invierno (Jesé y Halilovic). Lo siguiente que conviene aclarar es que su derechazo por la escuadra no fue una casualidad. Lo saben los rivales y los ojeadores que toman notas: Lemos se incorpora al ataque con el arrojo y la temeridad de los futbolistas superiores. En otro equipo lo tendría prohibido, pero en Las Palmas, desde tiempo inmemorial, se maneja la misma consigna que repiten cada noche los crupieres en los casinos: "Hagan juego".

Si el primer asombro es el desparpajo, el segundo es su edad: 21 años. Lemos, al que tenemos por un central prometedor, es en realidad un muchacho. Con sus años, otros jugadores de talento están guardados en barricas de roble a la espera de la fermentación adecuada, protegidos del exterior y dosificados con mimo. Lemos ha disputado en la Liga diez partidos de veinte y en todos ha dejado la misma impresión: parece que juega silbando. Es obvio que todavía le falta oficio (léase malicia), pero reúne tantas cualidades que no se enseñan que, en su caso, aquello que se puede aprender resulta un detalle menor.

No hay duda de que le debió curtir la temporada que se pasó en el Rubin Kazan, 14 grados bajo cero en estas fechas. Hasta allí viajó con 19 primaveras procedente del Defensor Sporting. El destino le compensó la broma y al año siguiente ya estaba en Las Palmas de Gran Canaria, 21 de grados de temperatura media durante todo el año. El equipo ideal para un central con el pelo afro e inquietudes ofensivas.

Si el primer asombro es el desparpajo, el segundo es su edad: 21 años

Lo que empezó siendo una cesión se convirtió pronto en un fichaje en propiedad hasta 2021 por el que se abonaron 2,5 millones de euros, recuerden esta cantidad cuando se hable de traspaso. Se cuenta que el Real Madrid preguntó por él en verano y que el Barcelona llegó a ofrecer cuatro millones que se estiraban hasta los doce en función de variables. Ante cada llamada, y para las que han seguido llegando, la Unión Deportiva ha remitido a su cláusula de rescisión: treinta millones.

Asumido que los chicos de 21 años no escuchan consejos, la recomendación sería que Lemos no tuviera prisa. Resultará difícil que encuentre un entorno mejor para seguir creciendo. En otro lugar, a cambio de ganar más dinero (vil metal), podría perder minutos y confianza, por no hablar de la temperatura ambiente. Conocemos que los uruguayos, y más todavía los que salen defensas, son humanos de resistencia y ferocidad prodigiosa. Sin embargo, siempre hay un aprendizaje que completar, mucho más llevadero si se acompaña de un entorno apropiado, de un entrenador sabio, de mar y palmeras. Sin prisa. Los compradores continuarán golpeando a la puerta y a todos se les podrá recordar el mensaje fundacional: "Hagan juego".

Todos los perfiles de Juanma Trueba